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miércoles, 22 de enero de 2020

el rey se arrodilla ante los enemigos de nuestra patria


FELIPE VI FUE A JERUSALÉN A BESAR EL LÁTIGO

Los sionistas secundan en secreto la secesión catalana. Impulsaron veladamente el movimiento etarra. Esos mil españoles muertos no se cuentan y valen menos que los de Auschwitz por lo visto. Fueron asesinados por la espalda mientras los que perecieron en los campos eran muertos dudosos, perecieron de inanición; en su mayor parte refugiados judíos detenido por los nazis como rehenes, pues culpaban a la banca Rochild y a las multinacionales de la fabricación de las armas Krupp y Thyssen mismamente de haber provocado aquella conflagración que fue el exequitur de la primera gran guerra y de la revolución rusa. Son muertos que se cuentan, y que van a misa pero sin certificado de defunción y que han contribuido a crear el falso mito de los seis millones para purificar la culpa de las masacres comunistas en nuestra guerra civil o los gulags soviéticos.
Franco les dio a los hebreos por compasión humanitaria un salvoconducto y la mayor parte de aquellos que huyeron del Este se encontraban vivitos y coleando en Nueva York y California según pude comprobar durante mi estancia en América.
Propaganda y verdad histórica no fueron casi nunca de la mano. 
He leído con detenimiento el libro descabalgado (contó la verdad de lo que pasó) de mi colega en la prensa del Movimiento Corresponsal en Budapest, Eugenio Suarez, que murió preterido y casi en la indigencia en Piedras Blancas hace seis años, para darme cuenta de que los judíos de Ucrania, Rumania y los Balcanes venían huyendo de los bombardeos de los B52 yanquis que destruyeron Budapest y no había un plan de aniquilar a los judíos o Vernichtung como alegan algunos historiadores parciales, aunque una mentira repetida un millón de veces acaba convirtiéndose en dogma de fe (la idea fue tomada de la propaganda nazi).
Eso por lo visto no se cuenta como tampoco se nos habla del fusilamiento del zar y de su hijo el zarevich asesinado por un comisario, el húngaro Naggy de origen judaico como Soros, sostenido en las piernas de su padre el zar Nicolás II durante la masacre en la tahona de Ipatiev. 
Los miles de españoles que acabaron sus vidas en cualquier cuneta en las sacas y fusilamientos del año 36 también son muertos de tercera, como los diez millones de alemanes y los treinta millones de rusos que perecieron en la guerra patria. Todos ellos no se cuentan, No valen.
Ahora nos quieren vender el mito del Holocausto como una religión que anule la redención cristiana. Apuntando hacia un objetivo diabólico: la destrucción de Europa cuyo mentor es ese nabab húngaro que se llama Jorge Soros.
Él está detrás de la conjura que aupó a Sánchez a la Moncloa.
Felipillo ha ido a Aelia Capitolina ▬así denominaron los romanos a la ciudad santa tras su destrucción por las tropas de Vespasiano, con lo[ap1]  cual  cumplióse el año 69, pues, la profecía de Jesús, ¡ah Jerusalén que matas a tus profetas…mujeres no lloréis por mí llorad por vosotras y por vuestros hijos!▬ a besar el látigo, y prosternarse ante los que lo van a despojar de su cetro y corona. Al monarca le gusta la marcha, puro masoquismo.
 Este joven cargado de medallas que luce en paradas y desfiles pero que nunca estuvo en ninguna guerra me recuerda a Boabdil el Chico. Está metido en las bragas de su mujer, esa asturiana de aldea, un niño bien, un cobarde.
Debe de ser a causa del gafe de los borbones. España se merecería otra cosa

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