Posted: 29 Jan 2018 04:51 AM PST
BIBLIOGNOSTA
I LOVE SPAIN MY FATHERLAND
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domingo, 1 de noviembre de 2026
VOLADURA DEL MONUMENTO A ONESIMO REDONDO EN LABAJOS
El Partido Popular dio aquiescencia a la propuesta gubernamental de Memoria Histórica de destruir todo lo que tenga que ver con el régimen anterior. Mataron a un hombre, destruyeron un paisaje, pero las amapolas rojas siguen brotando en los campos castellanos. Siempre que paso por Labajos ante la cruz alzada y el monumento pétreo y rectilíneo me santiguo. Lo quieren volar. Onésimo no era un fascista. Era un jonsista que postulaba una política al servicio del Estado y no el gobierno de turno que se mueve por intereses particulares caciquiles. Un profeta que a lo largo de sus discursos y sus artículos periodísticos fue un clarividente nos anuncia lo que está ocurriendo en la España de hoy: muertos en los choques de trenes, violencia en las calles, retorna la chusma, odio y acción directa, una prensa servil amordazada. Me cabe el honor de haber pasado muchas de mis crónicas desde NY y Londres en el periódico “Libertad” de Valladolid, por él fundado. Un periodista no tiene que pertenecer a un partido político, pero a mí me gusta el jonsismo que en pequeños matices es diferente al falangismo. Gracias a él se unieron las derechas y señaló con puntero de fuego cuáles fueran las armas de los enemigos de España: el control de la prensa, la radio, el dinero, la magistratura, el ejército, la escuela y posteriormente la iglesia. Fue fusilado en un control de carreteras por la Guardia Civil, cuando regresaba a su pueblo, después de salir de la cárcel de Ávila amnistiado. El gobierno de Azaña quería su cabeza. Ideológicamente, estaba más cerca de los católicos de Herrera Oria y el “Debate” que de los postulados cercanos al nazismo de Ramiro Ledesma Ramos y de José Antonio Primo de Rivera. Onésimo era un hombre llano, más del pueblo. Ni aristócrata, ni señorito. Su viuda fue la fundadora de Auxilio Social que dio de comer a tanta gente después de la guerra y de los economatos para beneficiar a las familias desfavorecidas. Yo guardo su memoria y releo sus obras con cierta tristeza en esta España empapada de mentiras revanchistas y de un odio africano. El líder jonsista que mueve la cuna, la cara oculta, se encuentra en el extranjero. Es la bestia sin rostro. Luchó por sus ideas y fue asesinado. Un crimen de Estado. ¡Caídos por Dios y por España, Presentes!
DIES IRAE. EL DIA DE LAS LÁGRIMAS
Es el título de una
novela del ruso Andreiev que hago mía como portal de este artículo.
aflige la melancolía y
las estrofas de esta secuencia litúrgica resuenan en mi memoria.
Muchas veces salió de
mis labios cuando ayudaba en los entierros y portaba la cruz y los ciriales
delante del cura chiquito (parva humanidad), aquel capellán coadjutor de la
parroquia de Sta. Eulalia Segovia que hacía solitarios en la sacristía y fumaba
unos cigarros que eran más grandes que él.
Había que revestirlo
de los ornamentos más pequeños. La capa pluvial la arrastraba hasta los pies
como un peplo o la capa magna del señor obispo.
Se sabía muchos refranes,
experto en chistes y nos contaba cosas de la guerra porque había sido capellán
de un regimiento de Artillería y en el Ebro y en Brunete vio morir a muchos
soldaditos por Dios y por España después de administrarles los sacramentos.
Libera
me Domine de norte aeterna cantaba el cura chiquito con su
hermosa voz de barítono dirigiendo el cortejo de jun sepelio detrás la carroza fúnebre
de caballos negros. Los entierros en aquel entonces eran multitudinarios.
La ciudad paraba sus
pulsos para ver pasar el entierro.
Las campanas de las
parroquias dando el clamor y las múltiples torres de Segovia parecían de luto.
Lloraban por sus arcos
milenarios los ojos del acueducto. Y siempre la gran pregunta de la muerte
consuetudinaria. ¿Qué hay después? La respuesta la daba el prefacio de difuntos
cantado en clave de sol poel preste:
─Vita mutatur non
tollitur. La vida no se arrebata, cambia en la espera de la resurrección.
Lo que quiere decir
que coloca al hombre en otra dimensión.
Sin embargo, nadie
vino a decírnoslo. Es un secreto de nuestra fe católica. Deudos y familiares se
arremolinan cerca del féretro junto a la sepultura abierta para dar a la tierra
lo que era suyo.
─Que en el cielo lo
veamos─ murmuraba en voz baja alguna
vieja.
Seguían quebrando el
silencio del camposanto las estrofas de aquel poeta medieval que escribe su
composición en medio de los rigores de la Peste Negra.
─Lacrimosa dies irae. Qué diré al justo juez quién
será mi valedor en el Día de las Lágrimas.
Sin embargo esta tétrica
composición se cierra con un rayo de esperanza:
─Oh piadoso y dulce
Señor Jesús dales descanso eterno
domingo, 1 de
noviembre de 2026
viernes, 30 de octubre de 2026
BALTASAR GRACIAN EL BIBILITANO
martes, 27 de octubre de 2026
23 de octubre de 2009
PREMIOS. DEMOCRACIA DE PAPEL Y MONARQUÍAS ONG
Besamanos en la Escandalera ovetense. Y mucho doblamiento de vértebras. En el Fontán se reunían adulones y pelotas pero las verduleras de bronce bajo los tamarindos se plantaban las manos en jarra riéndose de los chistes de Tigre Juan que era republicano. Vino de luchar por el Rey entre los últimos de Filipinas con una pata de pelo y a él en esta fiesta no se le perdió nada. Era un pobre republicano. Un jodio rojo y un jodio cojo. Esta fiesta era la de los que están en la pomada, de los que mucho chuparon del bote, y lo que te rondaré morena.
Este viernes los jubilatas del Bombé se reunían, longánimos, circunspectos, con la sorna del que ha visto pasar la vida y miró el caer de muchas hojas cerca de los tilos y la sombra de los ailantos. Cruzada la acera, se alzaban los muros leprosos del Teatro Campoamor, otra España, la oficial,al otro lado de la calle. En esta la España real; los jubilatas no van a la ópera.
No iba con ellos tanto fraque, tanta alfombra y etiqueta. Oviedo había sido tomado por los zaguanetes de la gabardina y el sonotone en la oreja. Seguridad. Seguridad… Un paisano cantaba:
-Mucho vestido largo y bata de cola y el puchero en la lumbre con agua sola.
-Viene el príncipe.
-Pues que venga. Yé mu guapu- decía una paisana mientras embuchaba mijo a los palomos de la corte.
-Dieron el premio a un muro.
-¿Qué muro?
-El de Berlín
-¿Un muro bajando Pajares? Andidiaí.
-Es un muro simbólico, Telva. Algo que cayó o así. Y el mundo pegó un vuelco. Todo quedó patas arriba o patas abajo, según se mire.
-Tiran unos y alzan otros- dijo filosófica la paisana que daba de comer a sus pichones.
-Por mucha pared que derriben o tapias que alcen a mí no me van a subir la pensión ni a mi nieto le van a dar curro.
Sonaron gaitas lejanas de gaiteros tristes vestidos a la gallega. El chiringüelo implaba su odre. Paisajes de monteras piconas. Para amenizar la fiesta vino el gaiterín de la Pola que “yé amigu mío” y todos se pusieron a cantar Asturias patria querida. El Naranco siempre en lontananza contemplaba impávido la escena entre cendales de niebla. Y allá van leyes dó quieren reyes.
A ellos no les van a subir las pensiones. Ni disminuirían los locales con las puertas cerradas con el cartel de “SE VENDE”. Todo un síntoma. Lo que pasa es que unos y otros han vendido a España. Mucho auto bombo. Mucha pomada. Y andamos a un paso de la quiebra.
La calle Uría con la vivacidad y elegancia de siempre, aunque no tan elegante como antaño y algo más tristes pues almacenes como Botas que eran una institución ovetense echaron el cierre. Dicen que han venido dos mil periodistas de todas las partes del mundo pero no he visto reseñas acerca de un acontecimiento que los más triunfalistas, en el paroxismo del eretismo emparejan un Premio Nobel a la española. Asturias siempre fue así. Generosa y algo grandiosista. Lo da el paisaje. Que para cazurros y tacañones, los de León. Aquí siempre hay quien te convide cuando entras en un chigre.
Tá invitau.. ho.
La España real contra la España oficiosa. Muchos miles de duros gastados en esto de premiar a los primos de Woody Allen, el inventor del móvil y de los correos electrónicos. Con ellos se acabaron las cartas de amor. Sólo llega spam y algún que otro virus. Ese cantinflas californiano nos ha mandado al paro a los escritores.
Las amistades, los amores por la Red son todos postizos y los periodistas han dejado de serlo para convertirse en escribientes del sistema. Rendibú a los amos pero cuidado lamerones. Estos no perdonan. A Ansón y a todos sus comilitones no les cabía un piñón por cierta parte pero hay que pagar pleitesía al Imperio. Toda una cuadrilla de trincones, de deportistas de elite barajas y zarandajas y nóminas, ahijados de la masonería y al husmo y socaire del mandil catalán de Samaranch el incombustible que ya fue ministro con Franco en su entorno y periodistas a la caza del sobre, porque ya lo dijo el gran epulón pasen los periodistas y coman.
Don Luis María, con sus chicos, tiene aire de gran padrino de una mafia poco conspicua que no enseña la faz pero que siempre muestra su garra cada vez se parece más al conde de Romanones.
No me hable de conspiraciones. Estos son los mundialistas. Tiran la piedra y esconden la mano.
Ole el Mundo Facundo.
Siga y duro con él. Aquí en este conundrún de tiranos los que mandan no están en la Moncloa sino en los grandes despachos hilo directo con la gran conspiración. Tiranos y tirantones. Pericos jotas que fungen como kingmakers. Instauran y derriban gobiernos pero al Monarca no le alcanzan las salpicaduras de la crisis. Por eso al del Mundo Inmundo le llaman el artífice de esta democracia de papel.
El arquitecto inglés mister Foster casado con la sexóloga gallega se deshacía en reverencias. Esas reverencias pujan contratos y estipendios de muchos millones de dólares. Llegó a Vetusta a bordo de su jet privado. Jope cómo se las gastan los ricachones.
España papanatas y zaragatera benigna con el extranjero y cruel con su propia gente. En el Campoamor estaban los pelotas de siempre. Es la España oficial. ZP para todos los golpes pero el verdadero responsable de tanta corrupción de tanto desorden es la testa coronada. El rey Felón, la reina Fea que en cincuenta años no ha aprendido ni a hablar español. Doña Ficticia. El principito. Que venga Goya a retratarlos. Esta familia se parecen más a la de Carlos IV. Sólo les faltan las pelucas empolvadas y los enanos y bufones. Galas y martingalas que se hospedan en la antigua inclusa. Los incluseros de esta ciudad- Palacio Valdés escribió un cuento maravilloso de la amistad surgida entre un niño huérfano y un gran danés, el cuento se llama “Polifemo”- no tenían salmón y caviar. Mala suerte. Se iban a la cama sin cenar y ahora donde se escondían los expósitos se hospeda a tanto prócer a costa del erario público.
La radio y la prensa controlada por el gobierno han sacado los incensarios. Mucho humo. Mucho auto bombo. Esta es una corrupción coronada. No nos engañemos. Mañana España será republicana. Aquí todos los premios están dados a dedo. Pronto se acabará lo que se daba.
¿Y cómo seguía esa copla, Verumtamen, del puchero y la bata de cola? Cánteme lo que sigue pues mucho me presta.
Arrimó cara de ladrón si vas a Valencia ¿donde vas, amor mío sin mi presencia?
Muy bien. Vale. Mañana será otro día. Mas me paez que a ursía no le vain a dal el premio.
Ni falta que hace Quosquetandem. Ni falta que face. Con su pan lo coman.
sábado, 24 de octubre de 2009
domingo, 25 de octubre de 2026
LITIASIS NOCHE DE DOLORES (LAUDACIO AL SERVICIO DE URGENCIAS Y DE UROLOGÍA DE PUERTA DE HIERRO MAJADAHONDA) GRACIAS POR SU PROFESIONALIDAD Y COMPASIÓN
Pasaron las
navidades como un relámpago. Son las Doce Noches de los cuales hablaban los
romanos. Shakesperare escribió su semblanza en la comedia “The Twelth Night”.
El tiempo se acelera hasta la Epifanía y
parece que los astros circulan allá arriba. Había que aplacar a Saturno el dios
oscuro con libaciones. Últimos añs de la vida quie saldan la larga lista de los
trabajos y los días. Recapitulaciones y arrepentimientos. Me siento solo y
pecador. Muy poquita cosa. No he sido más que un pobre periodista, un soñador,
avenate de la política donde todo es lucha, estridencia y ambición. ¿Últimos
tiempos? No va más. Sin embargo me siento orgulloso de mi tarea. De mi
vocación. Hay que ser humilde asumir el riesgo pewnsando que el hombre hecho en
el barro es un carro de polvo. Grande solo es Dios.
Ese es el origen
de las saturnales que el cristianismo retomó para conmemorar el nacimiento de
Jesús. Tiempo de nostalgias y alegrías. Una pandereta suena. La nochebuena se
viene y se va y nosotros nos iremos para no volver más. Recuerdos infantiles y
memoria de los que ya no estaban en la mesa de Nochebuena. Pasaron dichas
fiestas tranquilas para mí rodeado de mis hijos y mis nietos pero pasadas la
Doce Noches me volví pagano y quise venerar al dios oscuro apurando la copa de
añoranzas y tristezas.
Soy un pensionista. Apenas salgo de casa soy
un monje de la literatura y noto necesidad a veces de hablar con alguien pues
no tengo vocación de cartujo.
Me fui al
Pardillo al bar de la parada donde había un monolito al primer caído en la
batalla de Brunete (ver mi libro) el alemán Rudi Eppert, un sitio que tiene
para mí energía positiva y tomé algunos traguillos.
Más de la cuenta
teniendo considerando que la dipsomanía es una de las tres D fatídicas
(Deprimido, divorciado, dipsómano) que afligen a escritores y periodistas. Baco
es un dios traicionero. ¡Mucho cuidado!
Volví a casa
contento y despreocupado, sin saber que iba a pasar una semana en el lecho de
Procusto, aunque noté que orinaba más de lo normal (poliuria) me acosté
contento y feliz pero a las tres de la mañana empezaron unos dolores terribles
en la cintura que creí morir. Arcadas, ganas de vomitar pero ni para delante
ni para atrás.
Llamé al 112 de
Villanueva de la Cañada y a los diez minutos estaba la ambulancia.
Ya en Puerta de
Hierro tuve una de las experiencias más consoladoras de mi existencia. Soy
perro viejo y la vida me vapuleó con fuerza.
Con todo y eso
sobreviví, aunque pienso que en mis ramalazos pesimistas la humanidad es así.
El bien es más poderoso que el mal por más que así no nos lo parezca.
Acudió a palparme
una medico vasca jovencita guapa que mandó sondarme. Los dolores remitieron.
Una de las enfermeras me inyectó varios calmantes despues de sondarme con
pericia.
Me acordé
entonces de mi abuelo que murió de cáncer de próstata en medio de largos y
dolorosos sufrimientos. Cuando le ponían la sonda veía las estrellas.
Recuerdo aún sus
gritos pero desde hace medio siglo mucho ha cambiado la medicina.
Apenas lo sentí.
Trasladado a una de las crujías o boxes del departamento tuve experiencia del
dolor que aflige a la pobre humanidad.
Me impresionó el
trato de las ATS que a los viejos nos llamaban cariño.. Me sentí persona, no un
número auque a mi lado expiró aquella noche una señora y Manolo el enfrente se
quejaba de que sus hijos no venían a verle y le trajeran las gafas. “No veo,
señorita. ¿Me da un vaso de agua por favor? … Si a mí no me duele nada. Yo
quiero irme a mi casa” nos hicimos amigos. Manolo era un madrileño del Avapies
que había trabajado en Francia y en Alemania. Desde esta bitácora le mando un
gran abrazo aunque es posible que nunca nos volvamos a ver.
Cuando era niño,
yo iba con mi madre a visitar al abuelo hospitalizado en el Hospital de la
Misericordia de Segovia.
Un recuerdo
tétrico me asalta al rememorar aquella tétrica experiencia: las batas blancas,
aquellas hermanitas de la Caridad con aquellas tocas almidonadas de ala lancha
que parecían aviones dispuestas a echar
a volar; la mayor parte de ellas eran mayores y no muy agraciadas.
Todo lo contrario
de ahora. En Puerta de Hierro, crisol de juventud, la mayoría de las enfermeras
son jóvenes y muy guapas lo mismo que los doctores que poseen eso que llaman
los ingleses maneras de cama para dispensar buen trato al paciente. Entretanto,
mientras los negros pensamientos me asaltaban, yo pensaba que podría sufrir de
cáncer de próstata como el abuelo. Pero no. Los cálculos al riñón habían
determinado aquella litiasis y al final expulsé la piedra.
No obstante
mientras pasaban las horas me aferraba a las cuentas de mi rosario y me
preparaba para bien morir pensando que la muerte acaso no sea el final. Y dando
gracias a Dios por estos 78 años de lucha bravía. Quizá los españoles no
sabemos lo que tenemos con nuestros clínicos y no estemos tan mal como cuentan
las noticias.
Hay ahí pidiendo paso una juventud muy
preparada para afrontar el futuro. Me subieron cuarenta y ocho horas después a
planta y allí creo que se me apareció la Virgen María en la persona de
Almudenita de Alcorcón la enfermera de
mi sala y la uróloga que palpó y alivió mis miserias.
Ya me referido hasta tal extremo. Sólo puedo
decir gracias. Estoy ahora en casa con la sonda puesta que me extraerán dentro
de diez días; eso sí, sin dolores y
normalizado en la irradiación mingitoria de mis pobres riñones. Bendito sea
Dios.
El mundo va adelante. La vida sigue. Hemos vencido al dios oscuro de las saturnales. Cristo cura a través de estos valientes trabajadores de la medicina aunque no crean en El pero participan de su fuerza taumatúrgica
sábado, 17 de octubre de 2026
VUELVO AL CAFÉ GIJÓN
Santa Eduvigis y hoy
al cabo de casi diez años vuelvo al nuevo Café Gijón remodelado, recién
carenado pero conservando su flair y su aroma: los mismos bancos forrados de
rojo terciopelo, los canapés o confidentes para dos personas, los veladores de
mármol, dicen que si los das la vuelta te encontrarías con una lápida sepulcral,
el burladero, donde vimos pasar la vida desde la barrera sin lanzarnos al
ruedo; las incomodas sillas, las fotos de Umbral y del cerillero Alfonso Pérez
Pintor que fue el alma de esta institución.
Dos lustros. Escribí “Cela el Café Gijón y yo” donde intenté sacar
una radiografía del establecimiento y sacar al CJC de cuerpo entera, difícil empeño,
pero al decir de algunos de mis amigos lo conseguí.
Este gallego de Iria
Flavia fue el mejor escritor en español desde Quevedo. Todo seguía igual.
Han pasado dos
lustros. Cómo corre el tiempo, pero por un café con leche cinco euros. Precios europeos.
En “La Rotonde” parisién
cobran 4.50€. Este café de Recoletos es un parque temático. Se ha convertido en
el caladera de turistas, de profesores de literatura de provincias, de jóvenes aspirantes
a la gloria literaria, difícil afán porque la literatura si hace unos años no
daba para comer al menos daba para merendar.
Ahora ni eso,
excepción hecha de algunos monstruos sagrados, las prima donas del marketing y
no quiero decir nombres.
Se me llena el corazón de nostalgia y surge la
pregunta que se hacía Jorge Manrique el poeta palentino que canta al paso del
tiempo y a la muerte. Nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar.
“Ubi sunt” ¿Dónde están aquellos? Repaso la
moviola de mis ficheros y empieza un desfile de fantasmas.
Es una estantigua que
desfila ante mis ojos enarbolando el farol de los recuerdos: Raúl del Pozo, el
propio Umbral con el que coincidí en alguna tertulia. Te escudriñaba con sus
ojos miopes con sus andares de jirafa. Movía su testa solemne como un faro. El pintor
ovetense Montaña que fue uno de los padres de la movida, Rosalía Dans, Fernando
Fernán Gómez. Pepe Sacristán y otros muchos artistas de los que no puedo hacer
memoria en este momento. Baluarte de libertad donde se admitía a todos.
Las izquierdas y las derechas convivían sin
rencor. ¡Ah el Café Gijón ¡qué tiempo tan feliz!
Algunos subieron ya a
la barca de Aqueronte. A otros se los tragó la noche de Madrid con sus fauces
inmensas.
sábado, 17 de octubre
de 2026