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domingo, 29 de diciembre de 2019

LA CRUCIFIXIÓN DEL EX DEAN DE COMPOSTELA

Victima de calumnias y esos malos quereres emponzoñados (el diablo con frecuencia entra a saco dentro de las sacristías y cenáculos) don José María Díaz Fdez. pasa sus días octogenarios en su querido Mondoñedo, apartado de su ministerio y confiando en que la justicia divina le devuelva la honra que le quitaron los mundanos.
El arzobispo Barrio le destituyó de su decanato y de la canonjía y hubo de abandonar el cargo de archivero. Esto sea acaso lo que más le dolió porque es una eminencia en historiografía y conoce como nadie la historia dela Iglesia, con sus grandezas y servidumbres como toda obra humana. Sufrió persecución por la justicia (decir la verdad siempre molesta) pero él siempre espantó demonios, como buen exorcista de la palabra y de la pluma. Han sido siempre sus armas junto con el ferrete coruñés y la ironía asturiana. El Maligno le tendió una trampa porque lo acusaron de haber dado una palmada en el culo a un monaguillo. Los que le conocíamos y admirábamos cuando fue nuestro prefecto en el seminario de Segovia somos contestes de que eran gestos muy suyos, "cosas del gallego", decíamos, pues a un tal Izquierdo, alumno de retórica, al que llamábamos Penjamo, le hizo salir de la terna, ponte firmes, eso no se hace y le pegó una patada en las posaderas que por poco le a manda a  Fernando Poo por haberse llevado tres hogazas a la camarilla dentro del guardapolvos y luego las vendía a dos reales cuando apretaba el hambre.
Doy testimonio: don Chemari no tenía nada de marica. Al contrario precavía a todo el curso contra el amor a los efebos, es más: los griegos eran por cierto, nos decía, inclinados a la sodomía: Aristóteles se acostaba con un muchacho, Orígenes emasculóse para evitar pecado nefando, y el siglo XVI la CiudadEterna era el gran varadero de la prostitución europea (pululaban más de quince mil por la Vía Apia y hacían la carrera junto a las tapias del Castillo de Santangelo) , muchos cardenales hacían a pelo y a pluma. Roma peccatrix.
La curia siempre fue pecadora y descreída. Un papa Borgia el padre de Lucrecia - esto también nos lo contó en una de sus charlas el P. Diaz- decía durante una gran comilona con sus fámulos mirando para los evangelios: "ese librito con sus cuatro fabulas nos ha hecho ricos y famosos". "Sin embargo, queridos seminaristas, concluía, tales oprobios y  maldades no han de ser óbice jamás al depósito de vuestra fe, porque fuera de la Iglesia no hay salvación "extra Ecclesiam nulla salus. Teneis que ser hombre enteros, gentes normales, no andarse con repulgos ni tiquismiquis; el cristianismo no es un problema de bragueta".
Estas sentencias de mi maestro los tuve muy presentes a lo largo de mi vida me han afianzado en el amor a Cristo y a la gran tradición de dos milenios de cristianismo. Me causa más que indignación furor y santa ira - cogería un látigo y echaría a vergajos a los profanadores del templo como hizo nuestro Señor- ante la hipocresía de cierftos sectores que desde dentro y fuera de la Iglesia ven en el otro la mota en el ojo cuando ellos mantienen una viga en el suyo. Andamos a vueltas con una nueva raza de víboras.
Abundando en ello Díaz Fernández es un teologo de categoría, un litúrgico de categoría y un maestro de ceremonias como no había otro en cabildo catedralicio sobre la Pielde Toro.
Hace unos años descubrió en el archivo compostelano un inédito de Quevedo bajo el rótulo de "Contra Iudeos".
A lo largo de sus páginas don Francisco se despachaba a sus anchas contra los cristianos nuevos. Retrataba a Teresa de Jesús como una ninfomaníaca del confesionario (de hecho la crítica moderna admite que pudo tener amores con el Padre Gracián). Juan de Avila era un perverso y san Juan de la  Cruz un lírico algo pornográfico escudándose en el Viejo Testamento y a Ignacio de Loyola un altanero vasco un poco borachín... Bien estén los santos en sus retablos.
 Como es sabido en la gran pendencia que hubo en el siglo XVII sobre el patronato unos (godos) decían que el verdadero patrón de España era Santiago,  mientras los conversos (hijos de Moiés) con ese furor que siempre caracterizó a los españoles de origen judío declaraban incontrovertiblemente patrona de las Españas a la mística abulense. Puede que la víbora de la calumnia contra erl querido ex deán apartado de sus cargos - gracias a Dios no ha sido suspendido a divinis - alimentada por un arzobispo que viene de un pueblo de Zamora donde hasta hace poco tiraban a los forasteros al pilón y defenestraban a una cabra desde el campanario- yazga en tales infames escondrijos. Conjeturo que los tiros pueden ir por ahí.
Este buen sacerdote[1] ha sufrido con longanimidad y paciencia la picadura de los peligrosos alacranes que andan por las curias y una cosa: están logrando que a la Iglesia no la conozca la madre que la parió.
Porque ellos se están pasando con armas y bagajes al enemigo enarbolando la bandera de la pudibundez sexual y del feminismo torcaz  



[1] AL DEÁN LE GUSTABA POSAR CON LA CRUZ COLORADA DE LA ORDENSANTIAGUISTA SOBRE EL PECHO  LO MISMO HACÍA QUEVEDO

La vida tranquila en Mondoñedo del exdeán «víctima» del robo del Códice

Con la apertura del juicio a M.F. Castiñeiras, tendrá que dar testimonio


MONDOÑEDO / LA VOZ 
Don José María Díaz Fernández vive una temporada de merecida calma y reposo en su Mondoñedo natal, donde disfruta de la tranquilidad del valle y de la paz que se respira en la ciudad episcopal.
Tras la tempestad que supuso en julio del 2011 el robo del Códice Calixtino y de la que él mismo se consideró «víctima», que lo fue, y que lo pagó con su propia salud, ahora recobró esa paz desde que en diciembre del 2012 dimitió como deán de la catedral de Santiago.
Con la apertura del juicio ayer en Santiago a Manuel F. Castiñeiras como supuesto autor del robo del Códice y de una importante cantidad de dinero en metálico, el exdeán tendrá que dar testimonio en la vista de lo sucedido, algo que puede romper esa tranquilidad de la que disfruta, pero solo será un paréntesis. Por cierto, hay que recordar que la Iglesia como acusación particular reclama 31 años para M. F. C. como autor de los robos.



sábado, 28 de diciembre de 2019

EL STRAÑIK  PEREGRINO RUSO

Antonio Parra


Ya hemos dicho que NY es una ciudad mágica donde todo puede ocurrir y una de las vivencias que yo recuerdo es en una estación del metro del Lower East sombría algo mórbida y con esa iluminación de película de terror, pagado el token y habiendo introducido mi talle por el torno, vi por el andén paseando a un monje ruso. El inoj era alto y corpulento vestía una sotana grís sin cordones ni escapulario y una esclavina con vueltas de piel de zorro el pelo recogido atrás en un moño a la manera de los anacoretas del Monte Athos aunque en este las barbas no eran muy largas. Debería de haber llegado de alguno de esos famosos cenobios que conforman el anillo de oro que circunda como en cíngulo de plegaria y adoración a la vieja Moscú o provenía acaso del Caúcaso siendo uno de los famosos eremitas residentes en el Cenobio de Balaam cuyos “staretzs” o idumeos que es como se llamaba a los abades en la ortodoxia inspiraron a los grandes maestros rusos del XIX. Pero el personaje que vi yo en el andén de Wall Street ¿era un monje (inoj) o un strañik (peregrino ruso que hace su ruta)?
 De la misma forma que los literatos anglosajones son hijos de la Biblia y el Bookprayer Book y el Libre Examen los rusos son un producto espiritual de la Parábola del Buen Samaritano y del sembrador en el NT. Por eso, pienso yo, muchos de los libros de Tolstoi Turguenev Dostoyevski Chejov Andreiev o Gorki guardan una perfección melódica que tiene que ver con los trotarios y antífonas de la liturgia eslavónica. Chejov y Tolstoi eran asiduos visitantes de ese monasterio de Vaalam perdido en la estepa. Eran los tiempos del deshielo y no había comenzado la perestroika pero aquel religioso se encontraba allí recién aterrizado llegado desde la Rusia profunda o desde las socarrenas o recovecos de mi imaginación, no sé, porque Manhattan es una ciudad mágica.
 Al verle sentí una sensación extraña como si fuera el resultado de una visión o de un aparecimiento producto de mis muchas vigilias leyendo a los maestros rusos y a este respecto me había entusiasmado una historia corta de Antón Chejov El monje negro. Sin embargo creo que aquel personaje era real. Desapareció en uno de los convoyes y no lo volví a ver más. Seguramente había descendido las gradas del metro neoyorquino desde las cumbres célicas de la Gran Pascua Rusa como una proyección sinfónica del arte  de Rimsky Korsakov. ¿Era el Peregrino Ruso? En las subsiguientes dominicas asistí a la divina liturgia de una de las iglesias ortodoxas de Manhattan pero no encontré con el “padrecito” de aspecto rechoncho y que debía de ser ese diacono de voz maravillosa que hace la octava baja en los coros por ejemplo de la Ópera Boris Godunov de Musorgsky. Ciertamente debería tratarse de ese peregrino ruso protagonista de una de las obras de mística más importantes que ha producido la cristiandad.
El “Peregrino Ruso” es a los orientales lo que el “Kempis” es a los occidentales un instrumento de santificación y una escuela de santos o de personas que buscan la perfección mediante la imitación de Xto. El peregrino ruso como todos los grandes libros de la humanidad es de autor anónimo. Es una autobiografía del perdedor del borracho redimido que cuando le entran ganas de beber abre una página de los evangelios para no caer en la sima del diablo en la botella. Es un personaje que camina por los caminos de la inmensidad rusa cojeando, entra en las isbas, bendice a las balbuzcas (abuelas) y alguna vez hasta hace un milagro pero sobre todo camina por el mundo con una oración en los labios “Jesús misericordia, ten piedad de mí”. Es la plegaria hesicasta. Una misma frase repetida miles de veces. La palabra glorifica a Dios y al hombre lo salva.
El cristianismo ruso se basa en el canto y la tradición no en la especulación teológica. Fides ex auditu. A través de la oreja el mensaje divino entra en el corazón y los pies se ponen en movimiento emulando las gastadas sandalias del pescador y en acatamiento de la norma apostólica “no llevéis saco ni pera ni bolsa, no os preocupéis por el qué se ha de comer o beber; mirad las aves del campo ”. La vida del monje tiene algo de desapropio, de albacea testamentaria, un desasimiento, un defroque.  Igualmente al “strañik” le basta y le sobra un cayado, el libro de los evangelios, un mendrugo dentro del zurrón y unas pocas jaculatorias. Es el modelo del “inoj” o monje itinerante en oposición al anacoreta estático. Tanto el uno como el otro se sienten discípulos de Jesús. Occidente es apología y polémica gran pirámide y obra externa mientras el oriente es una huida hacia la belleza interior.  Por la senda de la filocalía que es una rama de la filosofía de los padres griegos. La exhuberancia y majestuosidad de Bizancio se enfrenta a la sequedad y rigor de los canónes latinos o los áridos manuales de moral. En cada caso una interpretación diferente de la espiritualidad otra manera de concebir el mundo. El peregrino ruso no se cansa de repetirnos constantemente que no dejemos de orar. Los textos sagrados son para él un talismán contra la presencia diabólica e incluso nos demuestra cómo a través de la lectura de pasajes del NT se puede llegar a abandonar la bebida. Radical. Haz el bien. No pierdas nunca la paciencia.
“No bebo ni vino ni sidra no me gusta la cerveza no tengo comercio con mujeres y asumo estas procedencias como fórmula de expiación de mis pecados” nos informa este pobre mendicante del siglo XVII que sirvió al zar como soldado quedó cojo en una pelea en una cantina vinolenta. Debía de ser uno de aquellos “raskolniki” o sectarios de una herejía fundamentalista que se opuso a al autoridad patriarcal moscovita. Iban de aldea en aldea y de isba en isba entonando el Akathistos bellísima himnodia mariana, una plegaria a la Virgen compuesta en Constantinopla en el siglo VII. Se atribuye la victoria sobre los escitas en tiempos del emperador Heraclio a la protección de la Virgen. La plegaria que consta de 24 estrofas se suele cantar de pie (de ahí el nombre de Akathistos) en cada una de las cinco cuaresmas en los templos ortodoxos.
 El peregrino ruso ya digo era cojo y tenía la mano seca pero adonde irá el buey que no are. Sanador misericordioso, imponía las manos, hablaba del Sermón del Monte a los desposeídos de la tierra a los mujiks de la gleba. Cristo se hizo amigo siempre de los de abajo. De los que conocen las adversidades y oprobios. Los que han de ir por la vida besando el látigo (knut) o encadenados a la gran armella de las cuerdas de presos camino de Siberia. De dolores sabe mucho el alma rusa. Que estuvo mirando a Cristo a lo largo de la historia. Se colocó bajo los brazos del crucificado. Lejos de él no hay salvación. Que quede bien nítido el mensaje en estos tiempos de prevaricación y de ataque a la religión predicada por el Galileo sin contemplaciones. Extra ecclesiam nulla salus. Fuera de la Iglesia no hay salvación.
Ni Mahoma ni Moisés ni Buda ni el Are Crisma. Jesús. Jesús. El misticismo del Peregrino inspirándose en la Escala del Paraíso que escribió un santo oriental nos dice que la vida de la santidad es un clímax (peldaño) de la renuncia. “Con frecuencia la infamia se cebará en el maestro y será necesario que soporte dolores y tentaciones en provecho de sus discípulos”. En espiritualidad el grado superior se gana no con lisonjas sino mediante el oprobio. Pero para soportar el sufrimiento que siempre ha de ser aceptado como expiación de nuestros pecados hará falta armarse con el coselete de la longanimidad. Únicamente el sufrimiento purifica y da autoridad.
 Sólo la cruz salva. Ese es el mensaje muy duro de aceptar y más en estos tiempos pero irrefragable. La literatura inglesa cuenta con una obra semejante pero escrita por un protestante, Bunyam. Se trata del Pilgrim Progress. También marca una serie de etapas antes de alcanzar la perfección del conocimiento. El puteschesveñik (viajero) suele dormir donde le pilla la noche. En los pajares o en los cementerios pagosti. Durante las largas jornadas va desgranando cuentas del rosario. Se le amontan en la cabeza los recuerdos de su vida. Hace memoria de su mujer que era algo casquivana e irreflexiva. De aquella noche en una taberna en que le robaron la cartera y el pasaporte. Esto era antes de su conversión. Ya hemos dicho que tenía el vicio de la bebida o aquella vez en que golpeado por un cochero (zvochik) estuvo a punto de perecer bajo las ruedas de un birlocho.
A veces confiesa que le embarga la nostalgia y que sus pensamientos se vuelven sombríos sobre todo desde que el diablo se le apareció un día metido en una botella de vodka. El alcoholismo es el azote del pueblo ruso y este libro ha servido para redimir con la abstinencia a los posesos por el infame vicio de la inmoderación etílica. Es de una sencillez y de una humanidad que estremece este buen muyik: “No sé si mi oración será acepta a los ojos de Dios pero cuando rezo siento una gran alegría y se me van los pensamientos malvados”. Por el contrario si le aflige la melancolía o se siente invadido por el flato de la desgana o el desconsuelo comenta que es una buena señal. El alma se está purificando. Siente una gran alegría al avistar desde lejos la torre de una gran catedral (sobor) con sus cúpulas de cebolla. El papel de la Iglesia ha sido, mírese como se mire, una tarea civilizadora frente a la barbarie. Roma. Bizancio. ¿Habrá una tercera Roma? En cualquier caso la respuesta es convertíos. Metanoite. Emigrantes, bautizaos. Vivimos en un mundo nuevo.
 Así nos informa que en la laura cenobítica de Pereskoia de Kiev, detecta como la presencia de una huella milagrosa. Amar es creer y sin fe ni esperanza la vida resulta muy triste, nos viene a decir. A veces en sus manifestaciones el Peregrino Ruso resulta conmovedor como por ejemplo cuando invoca a la Trinidad y pide a Jesús, hijo de Dios, que cancele sus culpas. Hay en el texto grandiosidad dentro de la sencillez y una gran congruencia así como ilación evangélica. Sus páginas son sencillas y sublimes. Todo lo bello es cristiano nos viene a decir. La belleza es hija de Dios y este es el gran secreto de la Filocalía que ha sido sólo entregada solamente a una de las tres religiones del Libro, al cristianismo. Las otras dos sus hermanas no sé por qué la calumnian y escarnecen tanto. Acaso porque sea la verdadera.
Ahora al cabo de muchos años y hojeando los deliciosos capítulos de este librito me pregunto cómo llegaría aquel monje ruso hasta la Ciudad de los Rascacielos desde las lauras de  los Urales donde se halla el monasterio de Vaalam. ¿Caminando sobre las aguas como buen discípulo de su Señor? No. Desde luego no era un espectro.  A Cristo se le puede seguir de muchas maneras incluso a la pata coja de taberna en taberna y de tugurio en tugurio hablando con las putas y con los borrachos pero abriendo a todos los humanos un horizonte de salvación. Soteriología pura. El monje ruso fue mi alfaqueque que pagó por mis rescates en una ciudad tan laica y entrañable como Nueva York desembarazándome de las garras de mi peor enemigo que soy yo mismo.


16/01/2007                 













EL DEÁN DE COMPOSTELA, LOS INGLESES, EL PÓRTICO DE LA GLORIA Y EL CALIXTINO II

La bonhomía su carácter abierto y su bondad inherente al carácter asturgalaico fueron su telón de Aquiles y sufrió tanto cuando desapareció el Calixtino que “estuve, Antonio, a la muerte” según me dijo. Aparte de historiador y poeta D. José María Diaz Fernández es uno de los eruditos que mejor conoce la historia de la catedral de Santiago y sus conocimientos se centran en el estudio de ese tímpano que es regocijo del orbe donde hay apóstoles que ríen y conversan y ángeles que tocan el arpa para cantar al Cristo en majestad, el que ha de venir a juzgar y separar a los malos de los buenos, las ovejas de los cabritos. El fabriquero le engañó pero el antiguo deán conocía todos los escondrijos y reliquias de uno de los templos más venerados de la cristiandad.
Es su criterio  la catedral compostelana tiene una deuda con Inglaterra y que el maestro Mateo era un inglés de Cantorbery que peregrinó a Santiago quedándose luego allí a vivir según conjeturas. No seres donde naces sino de donde paces (ubi panis ibi patria.) La primera `piedra de la catedral fue colocada en 1166 por Gelmírez y se consagró en 1188 por el obispo Suarez de Deza era MCCXXVI el día de la pascua de Flores primero de abril. Xto. hoy ayer mañana siempre. Suyo es el tiempo y la eternidad. Alfa y Omega. El pórtico de la gloria es liturgia excelente explicada biblia en mano en piedra esculpida para aquellos que no saben leer, cabezas pecadoras que a lo largo de los siglos han desgastado el pretil del apóstol sedente sobre el parteluz a cabezazos.
Vinieron los ingleses a construir el ferrocarril entre ellos el abuelo de Cela, Joseph Trulock, y se quedaron extasiados ante esa maravilla que el pórtico de la Gloria. Vaciaron el conjunto arquitectónico hicieron una replica y la llevaron a Londres. Un ingeniero de caminos Edmund Street pagó los gastos. Significado esotérico el maestro Mateo quiso plasmar una idea: el mundo judío y el mundo pagano convergentes en Ixto. y junto a Cristo san Miguel apartando a los réprobos de los predestinados, a las ovejas fieles de los préditos maldecidos al fuego eterno. La obra es un sermón del misterio pascua, según explica Diaz Fernández en un opúsculo publicado en 2011. Canta a la Virgen la Sibila. Maestro Mateo Manejando primorosamente el cincel dedica a Nuestra Señora una cantiga “Mare de Deu ora por el tu fill”. Destaca en e4l estatuario la evolución de los 24 ancianos del Apocalipsis con todo el apostolado Moisés y san Pedro, los ángeles trompeteros, el profeta Daniel Juan Evangelista, san Pablo. La Sibila, Balaam. El deán de Compostela considera que en esta serie triunfal acompañante al Pantocrátor se encuentra el propio poeta Virgilio en representación dioses oscuros de la paganía. En el bestiario domina LA REPRESENTACIÓN DEL OSO URSUS, URSO, OSU Y ARIZA (en vascuence) el animal pirenaico que devoraba a los peregrinos y en evitación de su ataque debían implorar protección todos los devotos del Jacobeo

martes, 24 de diciembre de 2019





ALFONSO VI Y EL CASTILLO DE LA VILLA DE FUENTIDUEÑA  (I)

Ya quedan sólo unos farallones desdentados de lo que fue fortaleza bien torreada y excelsa para la defensa de las tierras al sur del Duero pero mi infancia se empapó de la magia de aquel legendario rey castellano que fundó el baluarte de Fuentidueña. Ruinas misteriosas, "castles in Spain". No es lícito desposeer a los pueblos de sus leyendas y de su mitología. Alfonso VI se encuadra como un prócer mitológico en la historia de Castilla.
Ibamos mi primo Agustín y yo a hacer mandados en la burra o en la bicicleta cuando el abuelo caía malo a la botica de la Villa. Subíamos la cuesta de la Fuente Caldera una de las siete rudales que alumbraban agua a Fuentesoto y, alcanzado el camino de la pedriza, pedaleabamos sin parar entre el polvo blanco de la carretera, majuelos, algún solitario almendro desgarbado y a la bajada de siete revueltas toda la historia de Castilla se nos venía encima al cruzar el puente romano. El seis es ni numero de suerte y todo cuanto se diga sexto es bueno Alfonso VI, Sixto VI, Alejandro VI un grandísimo papa valenciano que no se privó de nada y hasta tuvo amores y engendró hijos.
Teníamos mi primo y yo que golpear la puerta carretera con fuertes aldabonazos porque el boticario un artillero al que atronaron los estampidos de la batalla de Brunete donde tambien un obús le segó una pierna oía con dificultad; sordo estaba como un tapión. Debía de ser colega por aquello de la fraternidad de almas del famoso "cojo de Mamblas" al que luego conocería en una residencia de Arévalo para la tercera edad.
Al cabo de un rato bajaba el boticario arrastrando su pata chula por las escaleras. Sus pisadas gloriosas de mutilado de guerra sonaban tambien como zambombazos. Era don Eutiquio una paisano enorme con un vozarrón que debió de espantar a los sargentos. Su continente poco se compadecía con su alma de castellano campechano. <<¿Quien se puso malo?>>. <<El abuelo>> <<Vaya por Dios, hombre; pero con estas píldoras ya vereis como mejora, aunque tenga mala compostura eso de la prostata>>.
Agustin y yo cogiamos las pildoras del preparado, (don Eutiquio con su farmacopea y sus morteros, que leía al Doctor Laguna en sus ratos libres, de hierbas oficinales sabía los suyo) mirabamos impresionados para las ristras de tarros y morteros donde se guardaban las hierbas de toda la medicina homeopatica y saliamos de estampida dejando atras aquel pueblo misterioso que era como un baluarte a la vera del Duratón donde había quedado fraguado el nombre y el espiritu de Alfonso VI. Seis/ seis/ seis, número que cierra el círculo y me acordaba del juramento de santa Gadea (tuvo arrestos Mio Cid para irle a su rey a pedir cuentas), la afrenta de Corpes y dñª Elvira y dñª Sol que eran de Oviedo y Zamora la bien cercada unida al nombre de Bellido Dolfos y a frases paradigmáticas que sentaron plaza en nuestro idioma... no se gana Zamora en una hora, malhaya el caballero que sin espuelas cabalga... ¡oh qué buen vasallo si hubiese buen señor!
Todas esas escenas se me representaban como en un retablo gótico cuando acudía a la botica de la Villa a por las grajeas que recetaba el médico al abuelo Benjamín. Yo rememoraba las clases de historia de España que luego en el seminario nos  daría don Ramón Alonso en aquel libro de texto que sobre u fondo gris traía una foto del castillo de la Mota y que nos aprendíamos de coro.
Todos aquellos pollos que fuimos bachilleres del plan de Educación creado por el ministro don Pedro Sainz Rodriguez (su ley fue una fragua de entendimientos históricos pues nos enseñó a compadecernos y a sentir las vibraciones de grandeza y las contradicciones de nuestro pueblo) pertenecimos a la última leva de un conocimiento histórico del que se ha privado a las generaciones que vinieron más tarde, no partidista ni cercenado o manipulado por la aleve mano negra del rencor y de la hispanofobia.
No importa que Franco destituyera fulminantemente de su cargo a don Pedro por haberse ido de picos pardos una noche en Vitoria del año 1938. Su plan de estudios le convirtieron en el mejor ministro de Educación que ha tenido España en décadas.
Gracias a él pudimos conocer historia de España y las matematicas y la física y química en un sistema de educativo hecho para formar jovenes con ideas claras, inexistente en la actualidad.
Don Pedro se hizo del bando de don Juan y conspiró todo lo que pudo contra el Regimen mientras escribía tratados de mística. En ellos se refería a la magia del número seis.
El pobre abuelo Benjamín moriría de cáncer de prostata. Mas, tengo para mí que aquellas excursiones a la Villa de Fuentidueña a por sus recetas fueron de provecho para mi alma. Desde entonces sueño con la magia del número 6.


ALFONSO VI SE REFUGIÓ EN FUENTIDUEÑA PERSEGUIDO POR SU HERMANO SANCHO (II)

El rey Fernando I rey de Castilla Asturias y León al morir cometió el error de dividir sus reinos entre sus herederos y con esta hijuela vinieron las parcialidades las malquerencias y asomó su cresta la envidia proverbial entre los godos, causante de no pocos males. La prole anduvo en pendencias, leído el legado del testamento, como es habitual entre nosotros.
España enigma histórico padece de una fatídica enfermedad moral: el morbo visigótico, tambien denominada herencia de san Hermenegildo: la envidia. Parece mentira de un rey católico al que por abjurar del arrianismo le cortaron la cabeza nos dejase mandas tan malas. La de la sierpe quedó vivita y coleando.
Galicia legó, según cuentan las crónicas, a don García, a Sancho Castilla, a don Alfonso León. A Urraca le dio Zamora y a dñª Elvira la plaza de Toro. A partir de ahí el nombre de Alfonso VI va unido a una leyenda de grandezas y luchas interdinasticas fratricidas de los tres reinos. Pero tambien fue el impulsor del arte románico e introdujo en España el Misal Romano,
Se alzó contra su hermano Sancho el cual le vence en la batalla de Plantaca. Hecho prisionero, decide   don Sancho, que no quiso cometer fratricidio ni meterlo en la cárcel, que profese como monje en el monasterio de Sahagún pero el hijo segundón del rey Fernando I  no tenía vocación de fraile y huye a Fuentudueña.
Unos fronterizos de Sacramenia le proporcionan salvonducto para viajar a tierra de moros.  La taifa de Almonacid pagaba pechas a su progenitor y era su aliado en las pendencias con Navarra.
En Toledo se acoge a la protección de Miramamolín. allí va a residir en el palacio de Galiana gozando de la hospitalidad y todas las preeminencias del monarca alauita. Quien lo trata con una tolerancia eximia hasta el punto de permitirle la practica de su religión. Su hermana Urraca, en calidad de princesa zamorana, desde Castilla envió regalos al rey moro, y a Toledo llegó una comitiva presidida por Pero Ansures para rendir tributos y vasallaje al rey de Toledo. En el grupo venían varios clérigos y un monje que decía las misas  griegas (en rito mozarabe al monarca exilado, Alfonso luego aboliría el canon visigótico, aconsejado por doña Constanza, que era francesa, y los benedictinos de Cluny) al rey exilado.
Entre los recien llegados, siguiendo por este orden de cosas, se encuentra un personaje importante, un caballero por nombre Rodrigo Diaz de Vivar que se puso al frente de las mesnadas de Miramamolín en sus guerras contra Hixen II de Córdoba y contra el rey de Aragón. Por su valentía y su eficacia en las lides, la tropa empezó a llamarle "sidi" (señor.)
Rodrigo era un mercenario que se ganaba el pan a sueldo del que mejor pagaba. Unas veces por los cristianos y otra por los moros. Pues bien lo detallaba doña Urraca que era algo ligera de cascos "a los moros por dinero y a los cristianos de balde". Aquel mundo era un mundo interactivo.
Moros y cristianos en esta epoca de últimos del s. XI se conocían bien unos a otros, peleaban sí, se hacían la guerra, se robaban las mujeres e intercambiaban castillos y regalos, y, si no rezaban juntos, al menos juntos pensaban, puesto que lo morisco anda muy entreverado con el alma castellana.
No hay más que echar mano del refranero <<en casa de moro no parles algarabía>>, Alfonso y Miramamolín se hicieron amigos, organizaban torneos en comandita, iban a cazar juntos, jugaban al ajedrez y pasaban ratos agradables en compañía paseando por las soledades de aquel cigarral que llamaban la Huerta del Rey,  o Palacio de Galiana a orillas del Tajo.
Dicen los cronistas que Alfonso sentía nostalgia de su esposa asturiana, doña Inés con la cual había contraido nupcias en Oviedo. Al fallecer ésta, se casa con Constanza hija del emperador de Alemania, boda por motivos políticos. Sin embargo, su presencia en Toledo dio lugar a una hermosa leyenda. Su verdadera pasión fue una hurí toledana. Fueron sus amores con la hija del rey de Sevilla, a su vez hija de una cautiva cristiana por nombre Isabel, la mora Zaida.
¿Quien no ha oido hablar del ceñidor de la mora Zaira y de la leyenda de los panes de stª Casilda bajando a dar de comer a los presos cristianos, encanenados en las mazmorras de Miramamolín, que en su regazo se convierten en rosas? "¿Qué llevas ahí, niña?". "Rosas, padre". Casilda abrió el delantal y efectivamente el suelo se inundó de flores por obra de la cristiana caridad.
Aquellos amores fueron fuente de inspiración de los romances fronterizos que han corrido por Castilla en boca de juglares hasta nuestros días y hablan de un entendimiento, si no frecuente al menos posible, entre las tres religiones monoteistas, surgido al albur de la escuela de Traductores de Toledo. Toquemos madera.


ALFONSO VI: INNOVACIÓN LITÚRGICA y (III)

Aquel buen rey sexto de los alfonsos murió en Toledo de 79 años el primero de julio de 1109. Fue muy querido de las mujeres de las cuales enterraría a seis segun refiere Cristobal Lozano en su libros "Historias y Leyendas". De la legitima Constanza tuvo a doña Urraca a la que bautizó con el nombre de su tía. Esta infanta daría luego mucho que hablar por su poco recato y vida un tanto licnciosa cuya es la frase de "a los moros por dinero y a los cristianos "gratis et amore". Esa palabra non digades, hija. Sin embargo, ella se la soltó a su padre con el desparpajo e impudencia de las que ejercen el oficio más viejo del mundo. Callades, hija, callades... La hija le salió pinturera y don Alfonso al oir mentar esa palabra en boca de su hija predilecta se mostró muy dolido y pesaroso. Pero doña Urraca se proclamaba partidaria del amor libre ya en aquellos años.
Sería la madre nada menos que de Alfonso VII el Emperador una de las figuras más excelsas de la dinastía castellana continuador de la obra de su abuelo y que fortificó sus reinos con castillos templarios.
La iglesia de san Gregario de Fuentesoto como prueba el epigrafe que en su día tuvimos a bien leer para los lectores del "Adelantado de Segovia"
De la ilegítima, la mora Zaida, bautizada en san Isidoro de León con el nombre de Isabel nacieron el heredero de la corona don Sancho que moriría mozo en la batalla de Uclés y otras dos infantas.
Muy novelesca y entreverada de leyendas fue la vida de este hombre.
Don Alfonso estaba en Toledo cuando le llegaron nuevas de la muerte de su hermano en el cerco de Zamora a manos de Bellido Dolfos que ha pasado a la historia como el paradigma de la traición, la vera efigie del despecho y la alevosía. De esta fama ignominiosa no se libran los zamoranos. "No murió por las tabernas ni tampoco tablas jugando que él murió sobre Zamora vuestra honra resguardando" Pero Dolfos no era zamorano sino de Benavente buen pueblo y mala gente y que perdonen los benaventinos pero es lo que se dice por aquellos pagos. El mismo nombre  de Benavente no es cristiano sino árabe: Ben Avet (hijo de Alá el misericordioso.)
Poca misericordia tuvo con don Sancho al que trapasó con un venablo buscando, una vez cometida su alevosía, asilo luego en una iglesia.  El Cid que lo estaba viendo salió en su persecución y no pudo alcanzarlo. Había montado a pelo sobre su alazán y de ahi la frase con que maldijo su suerte: "malhaya el caballero que sin espuelas cabalga".
Aquel regicidio puesto que no hay mal que por bien no venga cambiaría el curso de los acontecimientos en la historia de España. Es el primer conato de unión. Galicia, Asturias y León quedarían incorporadas a la corona de Castilla. Navarra y Aragón seguirían  con el marimonio de Fernando e Isabel en Segovia tras la jura junto a la olma de san Miguel en 1475.
Sin dar parte a su protector el taifa de Toledo, Miramamolín, una noche en compañía de sus fieles vasallos, se descuelga por un adarve proximo a la puerta del Cambrón y llega a Burgos a empuñar el cetro y ceñirse la corona de don Pelayo.
El Cid en santa Gadea le toma declaración de no haber participado en la conjura. Cuenta el Cantar de Mio Cid que ante el atrevimiento de su vasallo al rey le mudara la color. Su Majestad nunca perdonaría aquel agravio. Y lo desterró a Valencia.
En su reinado hubo rieptos y traiciones, treguas, concordias y discordias, gloriosas campañas contra el moro y hechos atroces. Es ni más ni menos la tinta ensangrentada con la que se escribe la historia. No guardó las alianzas Alfonso con Miramamolín.
Prevaricó, pues, muerto éste, plantó cerco a la Ciudad Imperial a la que conquista el año 1085. Mandó traer, por influjo de doña Constanza, monjes franceses que repoblaron Castilla y cambió la vieja liturgia mozarabe de signo oriental más rica y expresiva por la romana mucho más adusta.
Un dia de la navidad de 1085 se cantó en Toledo  por primera vez la misa en latin conforme al canon romano. El viejo rito de san Isidoro quedó abolido.
Para Alfonso VI el legado de la Reconquista y la venganza del conde don Julián prevaleció sobre el sentimiento de amistad y la palabra empeñada al amigo. El arcano de la Cava forma parte del misterio de España pero no nos adentremos en este laberinto de esa misteriosa cueva que se esconde en un cerro de Toledo. Dejemoslo estar. La hidalguía y la largeza se conjugan, a lo largo de los siglos, con la atrocidad, los fratricidios, las envidias un mundo perdido y encontrado a través de los pasillos de la famosa Cava Florinda.
Estos reinos llamados cristianos, cristianos en la fe pero no tanto en la conducta ni en la moral, se fraguaron en la lucha contra el Islam. Algo ineluctable e incuestionable. Ese es el mensaje del misterioso legado de venganza de don Rodrigo de la sangre derramada en Guadalete y de las maldades de un obispo libelático. Ese don Opas enigmático símbolo de la traición aparece en multiples páginas ensangrentadas de la historia de España.
Su designio forma parte del morbo visigótico que no viene a ser sino la enfermedad del alma de un pueblo de sangre ardiente y generosa por demás pero también dañada porque se entristece del bien ajeno. Sin embargo, el numero seis que cierra el circulo, el que ceñía Alfonso VI como emblema en su corona, es el antítodo contra esa afección. Sigamos buscando la piedra filosofal. Alejense las pesadillas de nosotros.






Валаамский хор. Мария дево чистая.avi

Господи помилуй, Господи прости - Gospodi pomiluj,Gospodi prosti

Жанна Бичевская -Святым Царственным мученикам

Жанна Бичевская -Святым Царственным мученикам

Жанна Бичевская -Святым Царственным мученикам

lunes, 23 de diciembre de 2019


I LOVE NEW YORK. NEW YORK. AMO LA LIBERTAD

Antonio Parra
Nueva York transforma, contamina, sublima y a la vez rebaja al estado cero. El hombre se siente hormiga y gigante a un mismo tiempo. Repele y rechaza a la vez. A mí creo que me rechazó pero releyendo algunos de mis apuntes y crónicas de entonces e interesado por los artículos en el “País” de Elvira Lindo, corresponsal allí, la cual hace un periodismo ágil audaz y a la vez procaz que escandalizará a los reaccionarios y los/las que  consideran el oficio de escribir un eterno mirarse en el ombligo y enjabonarse unos a otros –los artículos de la Lindo yo los pondría como paradigma de los ejercicios de estilo y de lo que debe ser esta profesión, si no vale oiga, dedíquese a otra cosa-dentro de la urna de cristal, pues a algunas debajo de la pluma se les notan los correajes de la Sección Femenina disfrazados de un falso feminismo, he descubierto que en verdad tengo nostalgia de Nueva York que fue para mí una especie de tierra prometida. Se asustan de lo estridente pero Nueva York es un sitio estridente como que fue fundada por ex presidiarios y por mozos de cuerda que venían huyendo de la quema de Europa. Volví moviendo la cabeza como Paco Martínez Soria “la ciudad no es para mí” y ahora, al cabo de casi treinta años, silbo por las aceras con Frank Sinatra: “New York. New York”
 La calle allá habla un lenguaje directo, duro y coprológico y en la sartén de la conversación hierven los tacos pero no por soltar algún que otro “caspita” neoyorquino un escritor no es mejor ni peor. El mundo es ansí, ya lo decía Baroja y no como los inquisidores y los zenones de oficio sin beneficio quisieran que fuera. La ternura late en el meollo. Por fuera NY es una ciudad ácida y llena de pinchos. Por dentro dulce almíbar. Profundamente humana. Sofisticada y paleta a la vez. Todo el mundo diciendo fuck, dollar, shit y wuau. Capital de lo in y lo out. Pero allí nunca pasa nada y ocurre todo. Es la capital del mundo.
 Un melting pot que indica el modelo del futuro en el que hay que aprender a vivir y a convivir razas y religiones. Fue toda una universidad la estancia de cuatro años corridos allí. Por lo menos aprendí sabiduría de calle (Street wisdom) ahora un quidam va y me dicen que hay que vigilarme, que me meten en un manicomio y me den jarabe de palo. Ejerzo desde aquí mi derecho de réplica, desde estas hospitalarias páginas donde hay un director que es de nuestra escuela, la vieja escuela del gran Emilio Romero, que nunca te tiraba un artículo, ni se asustaba por nada, sindicalista polémico que venía desde el Falangismo de la libertad Y DE LA PROFESIONALIDAD. Déjalos que se desahoguen. ¿No somos libres como ellos cacarean con tanta prosapia a bomba y platillos desde sus antenas de propaganda?  Pues eso, somos libres, o eso espero.
 Habiendo padecido el acoso de una de esas prójimas que me mandaron al mar de hielo y al regato como aquel que dice por esos convencionalismos de ciertas féminas pacatas (en la era Aznar ocurrieron muchas cosas raras y me siento mucho más a gusto en la España de ZP, pero vuelven a soplar vientos de intolerancia y de caza de brujas) usted sobra, váyase a su casa, y hasta una fulana en un pedido me envió a la Hemeroteca una cuerda para que me suicidada (rechacé el ofrecimiento pues un judío no se suicida jamás pero en vez de balas le devolví la pelota con un ramo de rosas por Interflora), me creo en el deber moral de defenderme con un canto a la palabra, con un “I love New York, New York, amo la libertad”, que me sale del alma. Un aviso a navegantes. Porque aquí la derechota, más papistas que el papa, se sienten tan pronorteamericanos que parecen haber aterrizado en estos predios desde un barrio de Miami donde se practica un anticastrismo de pistola y de cloaca. Vuelven los vigilantes de la playa, los policías del pensamiento, los comisarios de la Verdad, su Verdad. Y es tanta la aversión que nos tienen estos demócratas  de barniz que aquí puede prepararse hasta un magnicidio como hicieron con Carrero Blanco u ocurrir otra hecatombe como el de las idus de marzo.
 Eso no es América oiga, sino una deformación barata de ese gran país. Y yo soy una rata neoyorquina. ¿Epater le bourgoise? Pues sí. Creen vivir en un mundo feliz pero  déjense de hacer palotes y de pintar angelotes, incluso bilingües y trilingues siempre serán tontos como le dijeron una vez a don Salvador de Madariaga, “tontos en nueve idiomas”. Que lean a Huxley un gran escritor británico algo profeta que trató de demostrar a sus contemporáneos el callejón sin salida al que su incontrastado optimismo les había llevado los políticos en entreguerras con su lenguajes prebélico. Luego Bush, Reagan, la Thatcher y Blair volvieron a la carga. Con sus martingalas de armas de destrucción masiva, etc.
 Yo amo a New York y en este amor va incluido el recuerdo tierno de aquellos vecinos que cocinaban una tarta para ti cuando veían aparecer el capitoné de las mudanzas por el barrio y tú estrenabas nuevo hogar o que te entregaban las llaves de su “carro” si a ti se te había roto el tuyo. Gente sufrida, trabajadora, magnánima, cordial, ordinary people, gente corriente de un país en el que nacieron dos de mis hijos y en el que todo es grande: las nevadas, las tormentas, los ríos, las montañas. En Chicago se podía cortar el aire una tarde de calma chica a 47 grados a la sombra y en Staten Island con una ola de viento polar estuvimos a 32 bajo cero. Un país, en definitiva, en el que nacieron dos de mis hijos. Un país cuya lengua y literatura creo conocer bien como anglista pero en el que no me gustaría vivir a no ser que a la fuerza me exilien. Sigo siendo una rata neoyorquina trasterrada a Madrid. New York. Nre York.
 No trato de escandalizar pero asumo que  veces redacto no para unos lectores sino para poner orden y claridad a mis propias ideas. El que quiera que no me lea (este es, supongo, un mundo libre) pero que no me insulte. Por favor, señora funcionaria, manos blancas no ofenden pero hay que reconocer que usted tiene unas zarpas brutales de felino. Quiso clavarme sus sucias garras pero va jodida.  Llevo dándole a la tecla desde hace más de 45 años corridos. Me han salido y se me han caído los dientes en este oficio. Gozo de una cierta vitola profesional. El hecho de que sea yo un periodista incomodo o que le escandalice a Vd. que vive en una nube y en el dulce encanto de la burguesía no significa que mis prosas que (escribo a sobaquillo de refez, sabe lo que es refez, pues si no, mírelo en el diccionario, y a veces con mala leche) sean tan malas. Que a Vd. no le gusten ese es otro cantar pero no me acuse de acoso que yo no la conozco de nada. Por culpa de prójimas como usted y gente muy engallada de la Cuerpa he tenido yo muchísimas contradicciones y persecuciones.  Quisieron acabar conmigo. A vuesa merced le encantan los mansos, por lo visto, pero yo soy un mihura.
 Bendito sea Dios que no todas las mujeres son así ni padecen homofobia. Respete mi libertad como yo respeto la suya. New York. New York. I love New York.
Y voy con el otro. Debe él ser un gudy y yo un bady y para colmo me cuelga el sambenito de que soy anti-norteamericano. Si esos no son coacciones (encima me llama provocador) y amenazas que baje Dios y lo vea. Me quieren llevar – otra vez- al gulag y por ahí andan hablando tíos de meterme un tiro por picajoso. El presidente Bush me parece respetable pero caudillista en su gestión política y que habla un lenguaje muy “peligroso”. Mucho más peligroso que yo, que no tengo ni pistola ni lanzallamas, ni carros ni aviones supersónicos. Sólo mi pluma y una triste navajilla para cortar el pan. Usted sí que es un peligro en el foro si sigue profiriendo amenazas bajo pseudónimo..
 Cualquier madrugada pueden llamar a la puerta y no va a ser precisamente el lechero. El tal Judex puede ser un golpista disfrazado de cristiano de base o de cursillista de cristiandad y sus malos modos no me gustan  como tampoco sus malos pelos si es que le queda alguno. Sus gestos y sus palabras de topo del Circus o  la Gestapo. Habla una jerga antigua como Humphrey Bogart.
 Y me asaltan estos pensamientos cuando vuelvo a releer una de las grandes novelas del siglo XX: “El Lamento de Portnoy” de Philip Roth un profesor de origen judío, aun a riesgo de perder un poco las formas. Sansirolés, cursis, doctrinos y viejos cursillistas de cristiandad abstenerse. El cristianismo, la literatura, el periodismo son otra cosa. Y al hilo de la glosa de este gran libro he hilvanado un ensayo para mis memorias de la Big Apple. El empiece no puede ser más tremendo porque Roth lo que intenta es romper los tabúes victorianos que tanto daño han hecho a la lengua inglesa y que regresan como vuelven siempre las cazas de brujas y los inquisidores. “Cuando el cuervo vuela bajo  hace un frío del carajo”. “Tu pene  enhiesto y se acabó tu sabiduría” o “cuando las ganas de joder aprietan ni a los muertos se respeta”. Todos estos son refranes yiddish. He encontrado durante los largos años de mis aficiones paremiológicas un sorprendente paralelismo entre las consejas en español y las judías. Eso por una parte.  Por otra, el refranero castellano se parece mucho al ruso.
 En efecto, el aforismo del ghetto “ Wan der putz stehet light der Sechel im pre=(con el miembro en erección la lógica está de más”). Esto es: que somos barro y que el ser humano a través de su animalidad rinde tributo a los instintos. Yo lo escuché en un cafetín del Lower Manhattan (me gustaban los tupís judíos y había uno Staten Island donde yo asistí en los setenta a la llegada de miles y miles de judíos exilados de la Urss, y a la  de las excavadoras de las inmobiliarias, misterios del mundo, y desparecieron más tardes los cilancos y las grandes charcas, el canto de los patos salvajes sustituido por el ronroneo del tráfico). A NY le entró la “cupiditas aedificandi” (el morbo del ladrillo) de los romanos. Levantad casas malditos. Construid una nueva torre de babel. Roth se erigía en heraldo de un mundo por llegar. Se adelantó a su tiempo. Por eso está considerado como un autor maldito que ha padecido en su carne el flagelo de la caza de brujas
El mundo se acelera de una forma imparable. Me invitaron varios veces al templo esto es a la sinagoga pero a mí me daba corte colocarme la yamulka en el occipucio que me sentaba que ni pintiparada y verdaderamente tengo cara, la nariz sobre todo, de judío pero no hacían más que hacerme preguntas y había un paisano que se parecía mucho a mi abuelo Benjamín al que colgaban los flecos de las filacterias (los sefarditas se colocan para orar en los cuadriles una especie de faja) que eran exacta a la largo ceñidor con la que el abuelo Benjamín, un auténtico padre para mí, se “atacaba” para no agarrar frío a los riñones.
Se llamaba Samuel y un día me enseñó emocionado la llave de la casa de un pueblo de la provincia de Segovia: Coca. Sus ancestros debieron de ser, pobres, los protagonistas de aquel triste éxodo hacia Berbería  que cuenta El Cura de los Palacios en uno de sus almanaques, la llave guardaban y algún día regresarían tal vez al hogar del que fueron despojados. Me quedé de una pieza y no regresé al Templo en bastante tiempo pero con motivo de la muerte del generalísimo fue invitado allí a un kadish o responso. Corría diciembre del 75.
¿Franco era judío? Esa era al menos la tesis de un libro que yo tengo inédito Franco y Sefarad un amor secreto. La puesta infurió a tirios y a troyanos. Yo no sé si era o no de origen sefardí el anterior jefe del Estado. Pero hecho ineluctable era que el apellido Franco lo es. Como lo era Cisneros. Fray Francisco heredó el toponímico de un pueblo palentino. Tiene la cosa tres pares de perendengues. Resulta que la herencia que desparramaron los godos entreguistas y corruptos la trataron de recomponer los dos franciscos fautores de la unidad española.
 Los Franco me caen bien. Pero más Ramón el aviador republicano – su mirada llevaban la llama del fuego sagrado- o don Nicolás buen diplomático algo putero y gran vividor lo mismo que doña Pilar que era una cachonda mental. Más que el Dictador al que otro compañero de armas, el inefable Queipo, le llamaba la “culona”. Siempre lo tuve a Francisco Franco en un pedestal y un soldado valiente (innegable) pero mis colaciones últimas sobre la guerra civil dan a entender que en el escalafón había generales mucho más brillantes que él; como Rojo y Casado que hablaban varios idiomas incluso el árabe y Franco nunca llegó a dominar ni el inglés. Todos estos postulados revisionistas, con todo, nunca me apartarán del amor que profeso hacia Pachín y hacia su familia.
 Pero yo en su capote no me hubiera alzado, mediante apoyos y contubernios económicos de don Juan March, el banquero de Mallorca, contra el gobierno legítimo, provocando una tragedia fratricida cuya culpa y estertores aun arrastramos. Asimismo, hizo una guerra “a la africana” con mucha infantería y derroche de hombres. Sus otros compañeros de armas, que conocían bien a “Franquito” y lo despreciaban teniéndolo por un don nadie en el escalafón, respondieron con la misma moneda. Tal cual, el general Rojo, que era un formidable estratega. Eso prolongó la tragedia. ¿Pudiera haberse evitado? No sé. Que la historia lo juzgue pero es irrefragable que Franco amaba a su patria, a lo mejor equivocadamente, tal vez demasiado. Y que le echó cojones. Uno cojones equivocados seguramente.
 Luego en política le dieron resultado sus juegos camaleónicos. Un buen táctico, se pegaba al territorio, arrastrándose bajo las alambradas y guardando un bajo perfil. No nos engañemos. Ganó y su victoria, para bien o para mal, fundó la España moderna y nos legó un estado “social”, el de Girón, ese que hoy disfrutamos y padecemos y que muchos montados en el dólar y que piensan que esto es Hollywood, la cara más impresentable del capitalismo más bronco olvidan. Buena gana de lanzar coces contra el aguijón. Sin embargo, convendría entender a Zapatero: los otros generales merecen una vitrina y su nombre glorioso en los anales. Y un lugar al sol en el Museo del Ejército. Si la memoria histórica se conduce por los cauces correspondientes, y no se convierte en trampolín de odios y de vesanias, esta reivindicación puede ser bálsamo a los costurones desgarrados del alma de España.
 Imitemos a los norteamericanos en eso que también tuvieron una guerra civil. Y en Nueva York se rinde honores al sureño Lee que era de los “malos”. El gran derrotado en la película “Lo que el viento se llevó”.
 Franco no se enriqueció a costa del erario público y llevó vida modesta y familiar, austera, amante de los libros y del campo, y en sus gustos y discreción se reveló como un pequeño burgués judío. Le gustaba Stefan Zweig y Lajos Zilahy.  Disquisiciones aparte, lo que no cabe duda en esta hora en que todo el mundo le calumnia y le insulta, el hecho es su innegable amor a la patria, su austeridad, su distanciamiento de la pasión española y eso que amaba a España con todo su corazón y hay algo mesiánico y misterioso en toda su vida y obra. Y he llegado a la conclusión de que los judíos a los que salvó a miles de las garras del tirano a través de sus embajadores en Atenas. Bucarest, Budapest, Sanz Bricio, [lean un libro descatalogado del gran periodista de “Arriba” Eugenio Suárez. “Corresponsal en Budapest”] le sustentaron en el poder con maniobras ocultas dirigidas desde Wall Street.
Todo eso es impepìnable guste o disguste. Por eso me insubordinan las mentiras propaladas por un menda en una  televisión la otra noche que decía que  el general Franco con una mano mojaba los churros en el café y con otra firmaba las sentencias de muerte. Wrong. La condena a muerte de Grimau le costó dos noches sin pegar ojo. Ese tal Herrera especialista en prensa de la entrepierna dicen que es poeta (¡caspita y pardiez rediez como deben de ser sus versos!) y uno de los más eximios practicantes de lameculismo catatónico-tontonico y de coyundas y de líos de la jet que interesarán sólo a su padre pues yo tenía un capitán que odiaba la pornografía y cuando veía a un guripa con una revista pornográfica entre las manos se la hacía pedazos: “El sexo en directo y en privado, chaval, te van a doler los cojones de tanto mirar esas porquerías”.
Bueno, pues valga esta larga digresión para meternos a analizar una de las grandes novelas del siglo XX “El lamento de Portnoy” de Phillip Roth  un profesor de Columbia hijo de supervivientes del Holocausto. El eje de marcha o argumento de esta novela sin argumento hilvanada a base de calas psicoanalíticas en las que se acomete algo tan moderno como es el rechazo a la figura del padre, la vida paranoica inmersos en el ruido de Manhattan, la gran manzana, la pina cucaña donde solo los mas ardidos trepan al mayo encerado y resbaladizo y los demás quedan tirados, el onanismo, el mironismo, el fetichismo, los complejos de Edipo, los negros, las calles de la urbe huelen a negro,  el racismo, los prejuicios religiosos o étnicos, la equiparación de Eros con Tanatos. Un mordisco a la gran camuesa.
 El libro está contaminado de Nueva York la ciudad automática de Camba trufado de metáforas eléctricas. Las frases son como latigazos de buena literatura pero así es como habla la gente en Nueva York. Las descargas estáticas están por toda la urbe, cuando tocas un picaporte o pisas una alfombra. Allí la eutrapelia a lo Azorín y a lo Miró estaría mal vista. Un año en la ciudad y se te quita la gazmoñería. Se lo recomiendo a esos cursis que hablan de análisis de textos y de pretextos y escriben como si fueran cursillistas de cristiandad. Oiga, váyase usted una temporadita a NY y déjese  de foros y de practicar el autobombo y no nos venga a hablar usted de sus libros que son todos muy malos, que aunque tienen premio  quizás también tengan bicho, un bicho golpista, claro es. Lea a Philip Roth creador de mundos y de personajes como “Bubbles” la Burbujitas, la putita, que no es otra a mi parecer que la gran meretriz onírica del Apocalipsis. Recíclese, póngase las pilas.
 La literatura y el periodismo son algo más que un ejercicio de redacción o una excusa para que a uno le llamen guapo y le lancen, los muy capullos, mensajes de amor o de odio por el foro.  ¡Cuan bien escribe este chico/chica! Tú llegarás… a dar con la cabeza en un pesebre. No han vivido en Nueva York, la ciudad metáfora, no han ido al reencuentro con la metanoia y la paranoia. A mí Nueva York, la ciudad santa y maldita, mitad nueva Jerusalén y mitad Babilonia, me cambió la vida. Sé lo que escuece que te llamaren perro judío, que te marginen, que te pongan, por decir la verdad, contra la pared. ¡Oh, I love New York!
 Y este es el New York que surge en el “Lamento de Portnoyª libro  clave (está editado por Bruguera en castellano), que  hablando de marginales, de negros que huelen mal, y taxistas polacos con cara de buey y apellidos impronunciables y pistonudos, como  Brzezinsky, Wojtyla y Auschwitz, donde abundan las x, las w, las z y las y, son el rostro impresentable de un catolicismo fanático y caballuno.
 Yes. I love New York, pues si sobrevives allá puede decirse que amas y entiendes el mundo. Te reconcilias con él. La novela ya no es la misma desde que Henry Miller y el propio Roth asomaron la gaita en este oficio. Y escribieron “Trópico de Cáncer” y “El Lamento de Portnoy”. Ambos escogieron el pretexto del sexo para hacer balance. Y con tales autores se comprende lo que anunciaba Jeremías sobre el destino final. New York. New York. I love NY. Oh yea
 Los jadeos del orgasmo se parecen a los de la agonía. El protagonista no da paz a la mano y siempre haciéndose pajas. Debajo de la gabardina, utilizando un calcetín y a veces la pulpa de una manzana donde apunta sus dianas (las manzanas tienen cuerpo de mujer, no puede estar más lograda esa imagen), un guante de béisbol.  Se pasa horas en el water. ¿Qué hace ahí tantas horas este chico?, pregunta la mama. Nada, un poquito de diarrea. Y estaba meneándosela, no podía parar. Sus profanaciones poliúricas llegaban hasta la bombilla o estallaban sobre las bragas o el suso de las hermanas y otras prendas femeninas que habían sido puestas a lavar. Quería embadurnar el mundo de líquido seminal. Era incontenible y un obseso sexual. Tenía fijación con el pussy (órgano de reproducción de la mujer y lo que en bable llaman “el ratu” y en castellano de mil y la bimba de maneras). Pero el protagonista no es más que un alma cándida empecinado en ese cherchez la femme o búsqueda del eterno femenino que nos hizo perder tanto tiempo y por el que se comenten tantos disparates: Roth nos muestra que las palabras no son sucias ni limpias per se: la suciedad y el morbo están en la boca del que las pronuncia o en la oreja que las escucha. ¿A qué, por tanto, tanto rasgamiento de vestiduras?
Un adolescente, velay, que nos recuerda al adolescente que nosotros fuimos. Atormentado por la culpa,  el miedo al infierno, la rebeldía, etc. Pero a través de estas, a manipulaciones masturbatorias se puede hacer crítica social y reflejar el estado de cosas de un universo que se fue y en el que nada cambiará porque en la naturaleza todo sigue igual. Soflamas de un judío llenas de ironía y de piedad para la humanidad.
 Yo creo que se trata de un libro místico. Impregnado de ternura y de crudo humor judío en el que no se deja títere con cabeza. Los cromos y los clavos de Cristo. Esa sonrisa meliflua de algunas imágenes religiosas de tan mal gusto. La mula y el buey y el pesebre y sonando en toda la barriada el disco rayado “Noche de paz” como si fuera el himno nacional.  Y en el show de Jimmy Carson altas horas de madrugada escuché  yo unas navidades un chiste de un chouman que anunciaba: Este año no va haber Navidad, troncos, ¿Por qué? La Virgen toma la píldora. Jajaja. Un poco fuerte y crudo la verdad pero hay que recordar que los cristianos no somos fanáticos islamistas, ni empuñamos la cimitarra cuando escuchamos mofas semejantes que en realidad sirven para rebajar un poco la tensión. A  través de esta novela he vuelto a revivir mis vivencias neoyorquinas.
 La Nochebuena solía coincidir con la Janucha y allí teníamos al vecino italiano que montaba un gran pesebre en la antojana con un misterio muy relamido y el Niño Jesús sonriendo entre las bombillas a veinte bajo cero, y al de más allá (protestante) un árbol de Noel mientras los altavoces colocados en el balcón emitían a toda mecha los sonidos de O Tannen Baum en alemán. Los judíos para no quedarse atrás ensamblaban casi con las dimensiones de un andamio el candelabro de los siete brazos. Este absurdo me hizo recapacitar de lo paradójico de nuestras disputas. Y de que ellos, los promotores de la modernidad en el mundo actual y que han sufrido persecuciones por contar la verdad, aunque hay algunos que los encontré fanáticos y muy cabezones, llevan la razón en este absurdo de las creencias y de los mitos y que los cristianos hemos hecho una caricatura de nuestra fe contaminada de aditamentos paganos. Y la llevan más  que un santo y gran parte de ellos eran santos, pero santos laicos, no santurrones ni capullos.
Comprendí – me ha costado años de cavilaciones- la tragedia del Holocausto como apéndice o corolario de la Crucifixión. Son dos acontecimientos históricos que se complementan, no se excluyen por más que algunos traten de verlo así. Dos hechos que han redimido al ser humano con sangre y dolor, el uno en el plano soteriológico y espiritual y el otro en su parte  material porque el Holocausto ha acelerado la Historia que ha entrado en un carril vertiginoso con la era de las comunicaciones. También entiendo a Agustín cuando desde su invitación a leer y meditar (tolle et lege) llamaba a los judíos nuestros hermanos mayores. Que van por delante en la Historia. Por más que dicho camino esté lleno de abrojos, plagado de contradicciones. Y  también entiendo al presidente ZP reatando cabos  y tratando de meterme en los ojos del otro.
Se consuma el mensaje salvífico de Jesús: “Estaré con vosotros hasta la consumación de los siglos”. Pero la Iglesia institución ha cometido muchos pecados (el poder corrompe y el poder absoluto corrompe más que ningún otro). Por desgracia no ha sido madre sino madrastra para algunos de nosotros. Antes de ayer la Schlichting sin ir más lejos hacía una entrevista con su voz sexy a uno que decía que Cristo nunca existió. ¡Pero coño! Piedra de escándalo para mi y mis convicciones. Aún más escándalo es que esta trola se propalara desde los micrófonos de la COPE. ¡Vaya con los curas! Por lo que parecen siguen estando al santo y a la limosna. En misa y repicando. ¡Qué lío, Dios mío!
Pero yo seguiré aferrado a mi canon muzárabe y a mis salmos en latín. Abrazado al rito ortodoxo más esencial y antiguo que el romano. Se lo debo a mis hermanos rusos Creyendo y amando a los judíos de la misma forma que espero que ellos me perdonen, aunque no puedan amarme, a mí, pecador.
 La mayor parte de mis vecinos y amigos en Nueva York una ciudad dura practicaban la religión mosaica. Muchos me abrieron las puertas de su casa. Otros me seguían considerando como un goy (pagano). Pero en aquella época todo se impregnaba de amor  y de humor judío. Los grandes guionistas de Hollywood eran de este origen y los actores: Jack Lemmon, los Hermanos Marx, George Burns, Peter Ustinov, Polansky Samuel Bronston- todo aquel gran cine que vimos en nuestra infancia que nos hizo reír, llorar, enamorarnos y sufrir- y hasta Charlot. Charlie Chaplin tuvo que abandonar California a causa de la “caza de brujas” del presidente MacCarthy. Lo cierto es que la literatura americana, el cine, las artes, se hubiera quedado en nada sin la contribución de estos autores: Herzog, Salinger otro obseso sexual que psicoanaliza a otro adolescente en “El guardián sobre el centeno”, John Updike, Arthur Miller y Marylin, Norman Mailer etc. A este último nunca le pude sufrir porque me parece algo libelista en sus planteamientos contra Europa.
 Ellos fueron los diseñadores de esa América que yo amé, la de Kennedy, la de la alianza para el Progreso (yo no soy antinorteamericano ni antisemita ni antinada por Dios, que yo soy de Segovia, y mi equipo la Gimnástica desde que era rapaz).
 América en estos años tenía una faz atrayente – las sentadas contra la guerra, los discursos de Martín Lutero King “I had a dream”- que se ha venido al traste con esa derechización ideológica impuesta por Bush y sus aláteres. América se ha vuelto gazmoña, prudish, políticamente correcta y gazmoña. Este victorianismo del nuevo doble lenguaje me saca de quicio; no se puede pronunciar la palabra cunt, prick, shit, sempiternas en el lenguaje coprológico de las tribus urbanas porque te echan del chat o te motejan de machista. Nada de machista. Simples facts of life. Una América que es consciente de que se ha metido en un jardín en el Irak, una guerra que no podrán ganar porque el sofisticado ejército yanqui carece de una básica y leal infantería y tiene que echar mano de los británicos.  O de la catapulta. Eso sería el apaga y vámonos.
 Los ingleses sí que tienen una buena infantería. A veces hasta brutal. O de los hebreos que también la tienen (la mejor del mundo) y así y todo Olmert está pasando por dificultades en el Kenesset donde se cuestiona el fracaso de la última guerra del Líbano. Pero mejor incluso que sus infantes es la inteligencia de los israelíes y el humor de sus escritores y cineastas. Ellos han proyectado la noción de un Daniel en el pozo de los leones. Israel siempre en mis labios que nunca se vaya esta palabra de mi boca. Y así nos hemos sentido algunos, como el bravo Daniel en la leonera, cercados por la calumnia, la frivolidad, las soflamas de los mediocres que no podrán entender ni a América ni a Israel. Reconozco sin embargo que no es fácil y a veces cuesta pero el mundo ira adelante.
 En el Lamento de Portnoy, una cura inteligente contra el antisemitismo de nuestros días y el pesimismo que nos invade, también lo pone. Cuando yo aterricé en Manhattan el 30 de noviembre de 1976 un casero ruso de origen judío me buscó apartamento. Cuando abandoné la ciudad un 25 de abril de 1980 al pasar por Brooklyn escuché el canto de las plegarias sabatinas a un rabí en una yashiva o seminario que alza su mole junto a las pilastras del puente. Ambos detalles fueron en mi vida todo un signo misterioso. Somos carne de dolor. I love New York. Lo cantaba Frank Sinatra el cabaretista neoyorquino italojudio símbolo de estos tiempos. Un judío en el Eliseo. Zarkozy le juif. No ocurría desde Mendes Frances. Zarkozy, derecha maquillada, Ersatz, sucedánea, derecha enmascarada porque aquí nada es lo que parece, viene del Nombre de la Rosa. La Rosa. Siempre la Rosa Recoge el guante en un momento difícil. Francia es un polvorín.
 Veremos a ver qué pasa pero aquí son muchos los que insidiosamente quieren sacar tajada e interpretar su elección como una amenaza para un ZP acorralado por la derechota. Aquí un gobierno de la derecha podría armarla y tendrían que enviar los USA a la 82 división aerotransportada con sus marines. Zapatero resiste. Está muy cargado el ambiente. Nos sobran odio e ignorancia y nos faltan tolerancia e información. España y Francia son países distintos y distantes aunque estén puerta por puerta. Veremos a ver que pasa pero aquí no pasa ná…. Mientras tanto, E la nave va. Yo canto por las aceras de Madrid el himno a la Gran Manzana de Frank : “ I love New York”. Ella me hizo escritor y periodista. Y concebir el mundo de otra forma. Tengan calma. Haya paz y lean esa obra maravillosa que es el Lamento de Portnoy. Se lo recomiendo junto con los artículos de Elvira Lindo.
Miércoles, 09 de mayo de 2007