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miércoles, 25 de diciembre de 2024

  HACE DIEZ AÑOS EN NAVIDADES YO TUVE UNA VISIÓN. A RAJOY LE PARTIERON LA CARA. Y EL HONORABLE PUJOL ES UN HONORABLE LADRÓN. EL MONARCA ABDICÓ. OJO CON LOS PROFETAS DE ISRAEL


 

INCENDIOS MENTALES

 

 

 

 

 

 

 

Mis incendios mentales me llevaron a controlar los vientos, domeñar las aguas pero nunca podré cabalgar sobre el tritón de las maldades humanas las traiciones las estafas, el puterío turco a renglón seguido las mafias rusas ¿y quien hay detrás de  estas mafias que han convertido mis Españas en país de acarreo paraíso del delincuente? Cargar en Castilla para descargar en Flandes. Nos la llevan. Estamos haciendo las diez de monte. El enano funesto, el viejo enemigo, se ríe a carcajadas. Es el cachondeo de siempre y aquí nadie hace nada. No mueve un dedo. Es tu problema, tío. I am on my own. La nómina de fin de mes lo demás nada.

 

 ¿Qué madre parió a los bolcheviques? Homúnculos de narices ganchudas caftanes talares ojos de fiebre que se deslumbraron por las treinta monedas de los campos de Haceldama. Y se desparramaron por el mundo, errantes, tramando conjuras, costeando guerras propalando mentiras. Todas las mañanas le dicen al  diablo:

 

-Oh rey del mundo aquí te traigo tantas almas.

 

 La maldición sigue perenne. Acantean, en sus ojos la misma saña de Judas que es de su raza, al crucificado pero Él dijo cuando yo sea elevado a la cruz todo lo atraeré hacia mí.

 

-                         No sufras, diacono, yo te elegí, yo te conferí el sacerdocio de Melquisedeq. Clama no ceses.

 

 Las palabras del Santo de los Santos me cercioran en mis angustias de muerte. Los pontos, los nereos, los glaucos y los hijos de la furia de Poseidón abrieron sus pulmones. Pasa de pronto la ninfa Egeria pero no es más que un espejismo de consolación en medio de las noches de alcohol cuando te picó una serpiente ojos de víbora y palabras de mujer la cabeza apepinada, una fregona en una tasca que observa a la clientela dende su cocina-cuchitril, hija de Bellido Dolfos, de Zamora la bien cercada, una Euménide que no sabe leer, el pelo corto que trajina en los fogones de Helgoro. Allí celebran sus reuniones todos los hijos de la gran puta, echan las cartas en inanes aquelarres ni quito ni pongo rey, insufribles personajes y Eolo tomaron el nombre de Manolo y es el tabernero carnudo capón marida de la ínclita Leonor Euménide que le habla con reverencia y voz de pito.

 

-Una caña por favor.

 

-Que sean dos.

 

Pasan transeúntes despeados y desorientados jubilatas que no tienen donde ir y por la avenida de Reina Victoria ya no bajan estudiantes. Quedan los bulevares y algo de ilusión. Las ratas se han subido a los cajones y anuncian la gran desolación. Una cañita de cerveza. Por favor que sean dos. Un pincho de tortilla y un arenque no pueden calmar el hambre ni la sed de amor. Hay que dejar hablar a lo-s perversos.

 

Juanito Madrazo, cuando la Leo Euménide lo insultó y le dijo que sus hijos no eran suyos sino del lechero, estuvo a punto de sacar la charrasca.  Pero la poderosa no la sacó. Hubiera caído en su misma trampa. La navaja le tembló en bolso pero no abrió el alfanje. Hubiera hecho justicia allí mismo. Le hubiera cortado la lengua al áspid. Nerea vino y lo sacó del Helgomar y de menudo lío lo libro pero escupió el Juanito odio eterno a los paletos que montan chiringuitos infames tupís comidas caseras mesas de formica incómodos espacios. Que se vuelvan pa Zamora estos cabrones.

 

 Los confines de los mares son inabarcables y tú oh alada ninfa estás más allá de mis fuerzas. Quería dormir aquella tarde de julio y sumirse en un cielo de linfa y descender hasta los palacios donde habita Neptuno pero en lugar de eso, el vino derramado y con unas cuantas cañas al coleto, buscó las derivaciones del Babilonia donde un sultán aparecía rodeado de huríes a 50 euros la copa. Putas turcas a las que ya él no conseguiría hacer felices pues se le había acabado la mecha y tenía la pólvora mojada. Ah Madrazo, vida, ya no puedes conocer la gracia de dios pero crédulo incitó a una y las otras cien se invitaron, le descuajaron la cartilla. Corrido y confundido por la gran estafa bizcó hacia las querencias de la madrugada deslumbrado por la luz cadavérica de las farolas de neón. El amor confidente de un beodo es una farola.

 

 Amanecía. Las aceras de Gran Vía estaban llenas de borrachos. Bajó hasta la fuente de Neptuno pero Madrid es un mar sin olas donde naufragan todos los marineritos de agua dulce del mundo todos los impostores. Putas. Putas.  Putas. Putas garitos y tabernas.

 

En su juventud un polvo costaba tres pesetas en el Cerro la Plata con las viejas cantineras de la legión que servían su género en dosis de sífilis y de permanganato. Ahora las meretrices extranjeras profesaban el robo y todas exigen el condón cuando entonces se hacía a pelo.

 

 Poseidón debía de habitar en alguna parte en el fondo de los mares. Scylla y Caribdis se habían dado cita en el golfo del Retiro y allí engullían a los borrachos viejos padres de familia sin porvenir. Vio a la hidra entonces.

 

       -¿Quién es esa que tiene siete cuellos y siete cabezas?

 

       -Scylla la llaman y su hermana Caribdis es la que viene detrás resoplando con su gran bocaza de ballena.

 

       -Entonces ¿esto no es Madrid?

 

       -No es el estrecho de Messina

 

Voces daba el marinero que la muerte se lo llevaba y le ha respondido el demonio al otro lado del agua. Iba a ahogarse en el furor del güisqui de garrafón sin importarle nada su hígado. Invocó a los vientos y se presentó Aquilón disfrazado de policía municipal.

 

       -¿Qué pasa?

 

       -Que esta señorita me acaba de levantar toda mi cuenta corriente

 

       -Te han tomado de pendejo

 

       -Puede que sí pero Baco se contradice con Venus y tú creías….

 

       -Sí yo creía tantas cosas en la vida…. Historias. Ahora ya no creo en nada.

 

       -Vamos andando a la comisaría… habrá que tramitar una denuncia. Ha quebrantado la ley.

 

       -¿Qué mal hice?

 

       -Hablar con las farolas.

 

       -¿No se puede?

 

       -Yo hablo con quien me salga de….

 

       -Va; eso se lo explicará usted al juez

 

       Denuncias… denuncias. Yo lo que quiero es mi dinero que esta turca arrambló. Poco sabía Madrazo que esta es una sociedad conflictiva. Jueces y policías se han convertido en sanguijuelas. Más polizontes. Más rábulas y más incautos que Madrazo caen la lazada que les tiende su puta vida

 

El policía dijo:

 

       -¿Y de lo que te di?

 

       -Con putas y rufianes me lo fundé.

 

       -Nunca aprenderás, viejo escritor.

 

       -Estoy escribiendo una novela sobre los bajos fondos.

 

       -No seas primavera. Eres el cazador cazado y el novelista novelado. Te han cogido de primo.

 

       -Ayúdeme guardia

 

       -Yo te ayudaré pero antes habrás de aprender tú a ayudarte a ti mismo.

 

Arrellanado en el coche celular vio que le cuadraban bien las esposas y que el brete de la pihuela le iba como un guante a sus galindos porque había nacido hijo de la gleba para ser forzado ser carne de cañón y el viaje a galeras le era siempre reconocido. Los hados lo habían condenado a la poca fortuna. Irás al país de irás y no volverás, morarás en la casa do no se come ni se bebe. Para calmar su cólera por los seiscientos del ala que le había soplado aquellas prójimas jineteras de la Habana Vieja chicas que vinieron de Ghana y Angola meretrices peruleras y rusas y búlgaras muchas rusas las del Este se acordó del nombre de todos los vientos y les fue repitiendo en el furgón policial camino de la comisaría mentalmente el nombre de los vientos. Austro, Favonio, Aquilón…

 

 Boreas y Aquilón son los vientos del norte y Aquilón llega de las tierras do nace el anticristo por eso los diáconos cantan el evangelio mirando para aquilón. Es el viento sin embargo el de vuelo rápido el que marca la ruta de las águilas. Y se compagina con el Euro o viento del Este el que trajo las putas y los engaños bolcheviques. El Euro es el que eligieron los judíos para someter a Europa y a las cristiandades con sus engaños. Por eso es un viento terrible y profanador. Soplaba el viento del este en aquella noche de julio. De pronto se helaron todas las acacias de los bulevares de Velásquez. Se lo dijo al poli que le condujo a la comisaría pero el policía no era un agente del orden sino del desorden imperante. Además era el cohén protector de las putas. Se había enamorado de una rumana de la calle y decía que era su novia. Todo está corrupto pensó con horror el detenido y suspiró porque soplasen otra vez los céfiros gallegos que en España siempre trajeron el patriotismo, el que volverá a barrer a los argonautas, los sacará de sus telonios mercachifles y de sus sinagogas. Luego Favonio hará el resto de la labor. Acabará con todos los impostores y los hijos de puta y un día a doña Aguirre habría alguien que la despeluje, tronzará las arillas de la serpiente que se arrastra por la tierra informativa evoluciones y circunvoluciones de la Sienene. Invocó a Némesis. Que venga Miguel con su espada de fuego y los despeluce.

 

Es importante saber de qué dirección sopla el viento y hacia qué cuadrante apuntan las veletas. Ese fue su error. El carecer de tales miramientos y en su audacia se jugó la vida. Poco importaba aquella noche que lo desplumaran de sus casi doscientas mil pesetas que fueron a parar al turco o a los bolcheviques a los impíos implacables a sus comparsas a sus empresas de alubión. Por una vez os tendréis que quitar la careta. Yo os desjarretaré malditos. El ángel de la venganza tendría que llegar algún día y todos los Ángeles velarán por España y volverán a traer al Maestro de Justicia en esta Madrid que es Sodoma y Gomorra. Y Océano volverá a ser el dios de las aguas dulces. Se abrirán las compuertas del agua de salud y manará raudal salutífero de la fuente Castalia no esta agua pestífera y contaminada de cieno que avienta la peste porcina. Para ellos el ser humano no es más un cerdo. Un goy. Se descontaminarán los ríos y se edificarán puentes. La efigie de un dios protector en cada una de estas construcciones. Rhea y Cibeles protegerán las cosechas. Y la Magna Mater se paseará por Gran Vía en un carro de fuego del que tirará una reata de veinte leones. Yo seré el auriga o automedonte de esa carroza:

 

       -Yia… yia.

 

A golpes de rebenque echaremos de Madrid a todos los macarras, emplumaremos a todas las putas. A Dionisio le diremos que se esté quieto en sus tabernas y chiscones. Las bacanales quedarán proscritas. No habrá más Menades borrachas y los sátiros y siluros quedarán sin oficio ni beneficio porque los maridos guardaran celosamente a sus esposas. No más cuernos por favor. En la actualidad en este putiferio que es Madrid toda la licencia y todo estrago tiene su asiento. Mandaremos al Hades a los políticos. Pìncharemos a ZP con un tridente.  Ya le roen. Ya le roen por do más pecado había y allí le darán de su medicina que es la alianza de las civilizaciones.

 

A Rajoy de un puñetazo del ángel fuerte se le quebrará su mandíbula de cristal. Al caganet Puchol lo instalaran como figura de nacimiento, decorativa, y ahí se quedará para siempre adornando los diciembres por supuesto parlando catalán. Los niños de Barcelona preguntarán a las noyas.

 

       -¿Quién es ese señor que nos hace un calvo con ese culo tan grande y ese ojo tan profundo?

 

       -Hijo mío-dirán las abuelas-es nuestro “president”

 

 Al rey que no nos merecemos lo esperarán en Arévalo para destronarlo con una gran pantomima. La historia de España tendrá un nuevo pelele y su nombre irá unido al de Enrique IV y al del gran felón su abuelo Fernando VII. Cerbero se los llevará a todos y habrá una conducción solemne de monarca y de jerifaltes políticos y de periodistas a la laguna Estigia. Allí resplandecerá la calva del pedrojetas haciendo pedorretas y allí sí que no le valdrán maulas. Los magistrados serán condenados a hacer puñetas y a los jueces les ahorcarán por los cojones y a las juezas les rebajarán los humos con un tridente candente que sólo pincha en tetas y culos. Y eso por toda la eternidad. Para siempre… para siempre.

 

 Las Moiras entorno bailarán la danza de la muerte y ataránles a la comitiva Hypnos (el sueño) y Tanatos (la muerte) compañero inseparable de Eros, Castor y Pólux cabalgando el alazán de la vida y a todos ellos les dejaremos en manos de Alecto (la furia por el remordimiento) y Tisipore y Némesis administradoras de todas las venganzas se sentarán en el gran escabel. Minos les tomará la filiación a las puertas del Averno y algunos de ellos – ya veo a don Juan Carlos I dar vueltas como un pingajo en el gran carrusel- serán condenados a las ruedas de Ixtion colgados por los pies y con la cabeza abajo. Orcus o el Erkos será su morada y redil sempiterno. Su padre moraba también en los infiernos y estaban al fuego muchos papas y cardenales.

 

Pudo ver en su visión de los condenados al propio Wojtyla con una escolta de obispos y arzobispos y cardenales. Al bueno de Benedicto lo habían enviado al limbo.

 

-¿Por qué?

 

-Por ser un papa que ni fu ni fa.

 

Y allí en su curia del limbo Rouco le hacía compañía con gran escolta de neonatos. Muchos niños muertos había que estranguló la Bestia en el propio claustro materno. La Iglesia oficial no supo decir no, ni se enfrentó al peligro. Apostató de Cristo sustituyó la verdad de la Resurrección por una patraña loca que se inventaron ciertos leguleyos y políticos los que ganaron la guerra y la historia la escriben siempre los vencedores como un trágala para los vencidos.

 

El estigma de la culpa les perseguirá eternamente. Se habían unido a ellos deslumbrados por el brillo del oro y del poder. Ni que decir tiene que en aquel lugar se hablaba inglés porque abundaban los americanos y los brits todos muy circunspectos y al de por junto.

 

Pero Teseo volverá de nuevo a vencer otra vez al minotauro y Filomela la amante desdichada se convertirá en ruiseñor y su canto dolorido y mañanero recordará a todas las madres el dolor de los hijos muertos.

 

En esto llegaron a la comisaría que era como una gran estación de servicio donde repostaban los delincuentes aquella noche. Era una casa con dos puertas difícil de guardar. Por una entraban y por otra salían. A él lo introdujeron en una mazmorra oscura que tenía una puerta verde y en medio una mirilla que se abría de tarde en tarde para dejar ver el ojo amenazante de un centinela con cara de pocos amigos. Al día siguiente lo trasladaron a los juzgados y una jueza lo mandó a la sombra por nueve meses y un día. Madrazo cuando le llevaban a presidio se acordó de un versículo del libro de Job que decía:

 

       -Vermis sum et non homo.

 

Sí sentía más que un hombre un gusano pero ofreció alegre y animoso su carne a la reja, contento de su martirio y de ser un verdadero justo de Israel. Había proclamado la verdad. Por eso lo enchiqueraron y lo perseguían porque era justo. En la cárcel aguardaría la llegada del Maestro de Justicia… oh que noche la de aquel día.

 

27-xii- 2005

martes, 24 de diciembre de 2024

  CLITORIS

 

Honro a la diosa Clío patrona impávida de la historia que mira y apunto. Tiempos fastos y tiempos nefastos pero la naturaleza humana es inmutable. Lo observamos al consultar los anales de dicha deidad a la cual pintan con una trompeta y una clepsidra (reloj de arena).

Su etimología significa en griego lo oculto y es la misma que la del clítoris o cuerpo cavernoso oculto que se abre y se cierra en el  coito (kleió). Durante algún tiempo y sin ánimo libidinoso o lúdico me he dedicado a observar clítoris en las sala de masajes de internet que también son cavernosas. Es ingente el número de féminas que exponen sus vergüenzas por la Red a cambio de un dólar. Apabullante, apocalíptico. El clítoris vale lo que un glande. Con él es interactivo y como el miembro viril es eréctil aunque no mide más de 2cm.

Conecta con la mucosa vulgar y suelta un líquido fuliginoso blancuzco (esperma) al alcanzar el paroxismo sexual entre berridos y movimientos tangenciales.

En realidad uno no acaba de sentir cierto asco al observar cómo funciona el placer genésico, lo que llamaba Ovidio en su “Tristitia Rerum” “aestrum veneris” (el soplo venéreo).

 Se trata de algo engañoso ludificante mil veces repetido. Menos mal que por la red no se perciben los malos olores mefíticos de estas guarrerías.

Algunas modelos se introducen por el clítoris un Príapo descomunal y eléctrico the fucking machine, horrísonos movimientos de la lujuria más bestial.

He venido observando a ciertas modelos y noté que las belleza rusas a causa del vicio y el abuso de la masturbación van cayendo en un infierno sea, pierden la belleza, y acabarán para el arrastre.

Creo que es lo que va a pasar con la  hermosa siberiana que se dejó seducir y engañar por el infame judío polaco.

Creo que merced a dicho caso – una estrategia de agresión a Rusia- he conseguido localizar el punto G de la trata de blanca y se encuentra entre los destructores de Europa, los que fomentan la sexualidad como liberación y es al revés.

Las mujeres que caen en el garlito, son vilipendiadas por sus chulos, despreciadas por sus amantes, y asesinadas por sus maridos.

¿Siempre fue así? No sé. Al menos no con tanta fuerza.

Ya lo dice el refrán castellano la jodienda no tuvo enmienda. Pero este fomento  de la homosexualidad que en Grecia se conocía como las devotas de Safo equivale a una pandemia moral. el mundo se ha vuelto loco.

Era el tribadismo y en Roma se llamaba a las bolleras frigotrices (restregonas) tales féminas suelen padecer clitorismia clítoris descomunales, facciones viriles, exiguos pechos y la voz ronca.

Machorras en definitiva, pero así es el género humano mírese por donde se mire. Lo malo de ahora es que se ha hecho del sexo un arma de combate.

 

martes, 24 de diciembre de 2024

jueves, 19 de diciembre de 2024

 

ARVAS DEL PÙERTO Y BUSDONGO EL PUEBLO DE ORIGEN DEL GRAN FILOLOGO

 MENENDEZ PIDAL

 

Mi vocación primordial era la de medievalista pero los hados me llevaron por otros caminos hasta derivar en periodista. Fui novelista serendo de vocación tardía y pegado a la pared de mi escritorio tengo un retrato de don Ramón Menéndez Pidal sentado en lo alto de una roca de las montañas asturianas, creo que era Arvás de donde radicó su familia aunque él nació en Coruña. Cuando camino del puerto Pajares me detengo al pasar, canto una salve en la colegiata de Arvás reconstruida por su hermano menor. Era un monasterio cisterciense. Arva plural de arvum o Arvás designaban los romanos a lugares de pación entre montañas. En la foto don Ramón mira pensativo hacia los valles y quizá esté pensando en que aquí sonó la primera gaita del romancero, la literatura coral, de los juglares que promulgaban las gestas de los caballeros, toda esa épica en que se fraguó nuestra nación en cuaderna vía los versos asonantes. Verdaderas obras de arte compuestas por poetas que no firmaron con su nombre pues eran cantares del pueblo. Esta anonimia, el realismo feroz, la sobriedad, el espíritu moralizante del Cantar del Mío Cid creo que forman parte del espíritu nacional. O mejor dicho formaban puesto que la España del Conde Olinos o de Altamara que canta Joaquín Díaz inspirándose en la obra de Menendez Pidal nada tiene que ver con esta España ramplona. Se ha instalado la cleptocracia. Esto es un sinvivir de políticos que roban, reyes putañeros, periodistas mendaces, y literatos que no valen un real. Los Koldo, los Avalos, los Sánchez, los Feijoo, Abascal y demás cuadrilla. Es una España que se encuentra a años luz tal vez desintegrándose de aquella que estudió profusamente el gran erudito a quien yo oí hablar poco antes de morir, ya centenario

domingo, 15 de diciembre de 2024

 

LA ESCRITURA ES UNA MASTURBACIÓN MENTAL EYACULAS RECUERDOS

 ABUELO BENJAMÍN

El abuelo Benjamín era otra cosa. Casi fue el que me crió en la aldea de Fuentesoto pueblo también románico con una vega triunfal camino de los monasterios de Cardava a la cual se asomaban los somos, cañadas y eriazos. Por lo menos no me tiraba piedras cuando pisaba sus viñas que el otro estuvo a punto de deslomarme de un cantazo. Aquellas vivencias hicieron de mí un escritor, acaso un escritor iconoclasta y a redropelo del sentir general. Mala cosa llevar la contraria pero yo siempre me mantuve en mis trece seminarista fracasado pasado por el filtro de la literatura pero mi alma se moldeó en aquel seminario cuyas vivencias rememoro cuando estoy aquí postrado en la cama del hospital recién operado de la próstata. Las ideas se agolpan, quieren salir a toda prisa, pues siempre pensé y escribí a gran velocidad y me aturullo me atasco y pierdo el anhélito, vuelve el ritmo pero mi vida es un eterno combate con las ideas y los formularios volcados en palabras, angustia vital, desazón, vértigos, el vértigo del escritor que sólo se cura pufando pipadas de humo o camino de la despensa, somos propensos a criar carnes, la furia del español sentado en su sillón que se desgañita contra la injusticia contra esto y lo otro. Extraño mi cachimba que ha sido compañera de mis largas vigilias, mi ametralladora, mi “novia” y mi tormento, que a veces no me deja ni respirar. Saltan las imágenes de un lado a otro, se enredan las palabras. Viene Maite la dulce enfermera. ¿Cómo estás, cariño? Quisiera fumarme una pipa, no se puede, corazón. Dentro de un rato vendremos a hacerte una extracción, más tarde la compañera te tomará la tensión. La urraca del patio central faltaba poco para acabar de construir su nido. Las noches se hacían largas e insomnes. A la madrugada el diligente córvido seguía su labor. Pronto te darán de alta. Esto no ha sido nada. ¿Nada? Un cáncer, hoy el cáncer si se coge a tiempo es curable. Más duro lo tenías si fuese de pulmón. Era lo que temía yo, pero el tak que me hicieron revelaron que estaban limpios. Soy un fumador empedernido. El vicio lo cogí a los catorce años con un mataquintos que sabía horrible. Me vio mi padre que venía del cuartel y apagó la targanina de un sopapo. Zas.

Ando en desacuerdo con Andrés Laguna autor desconocido y al que yo he descubierto como autor críptico del “Lazarillo de Tormes” gloria inmortal de la novela picaresca y que he sacado de pila librándole del anonimato de siglos, que dijo:

 ─Se escribe por la honra pues la fama es la orla de la artes.

No, señor, hoy se escribe para echar los demonios fuera, lanzar pestes contra los nazis y los judíos que pueden ser consistentes en el mismo perjuicio los extremos se tocan la serpiente cambia de piel. Eso de ser escritor famoso debió de ser antaño, hogaño el vulgo vierte suspicacias sobre nosotros. Nos mira mal. Somos delincuentes y nos desprecia o nos compadece como enfermos bipolares, o adictos a un vicio tan inconfesable como el onanismo. Escribir consiste en masturbarse con palabras y eyacular proposiciones y asuntos que no son de recibo. La gente lo que quiere es que la dejen en paz, que no la vengan con historias. Tú no te pases, mira lo que te digo. El escaparatista de Arévalo un martes de mercado me largó está pregunta a bocajarro:

─¿Sigues escribiendo?

─Sí

─¿Y te la meneas?

─¿Por qué no?, de vez en cuando

El librero Gomis un tipo un malauva el cual me ha maltratado, timado y puesto en berlina todo lo que ha querido me recibió con una frase que es todo un dardo al bandullo de un poeta.

-Tus libros no se venden, deben de ser muy malos.

-Si no los pones en el escaparate y los tienes ocultos en la sacristía ¿cómo se van a vender, cacho cabrón?

Le hubiera dado al librero de lance un garrotazo en los hocicos pero no estaba de nones sino de pares. Por lo demás buenas tragaderas he. En una bella mañana de octubre no merecía la pena meterse en reyertas con un hijoputa. Escribir es llorar larra dixit hay que estar dispuesto a ser crucificado y coronado de espina cuando no de gargajos como le ocurrió a Lázaro de Tormes en la novatada de Alcalá. La desconsideración la mala educación y el morbo visigótico o envidia es ek estigma de esta nación. Tengo que confesar a mis detractores para que se calmen y no se pongan nerviosos que yo solo emborrono papel para dejar de fumar o el que se divierte con papiroplaxias, o pintando monigotes. Así nos las van a dar todas en un carrillo.

El abuelo benjamín era otra cosa. Sólo me pegó una vez con el cinto. Habíamos ido a melones y nos pilló el guarda Melares, quien a la noche se presentó en casa y dijo tu chico fue cogido in fraganti haciendo destrozos en la finca de la tía Piquilaya. Son cinco pesetas de multa. Ah si, bajate los pantalones, chiquito. Diez vergajos con la correa ni uno más ni uno menos. Desde entonces no se me ocurrió ir a melones, ni a peras, ni a sandías. Fueron los chicos del pueblo que me malmetieron y yo inocente de mí caí en la lazada.

 

Era tan inocente que me creía todas sus infamias. El Pedrete el del tio herrero, el Elpidio, el Agustín mi primo hijo del sacristán y su hermano el Maudillo, el Micha hijo del sastre que era tan pequeño que no podía con las albarquillas, el Julián el de la tía Pilar y el tío Pedro Sancha pero el más cruel de todos era Pedrete. Fue el que me encomendó la tarea de asaltar el melonar de Piquilaya.

─Entra ahí en eso, segoviano, y arramplas con un par de melones.

─Tengo miedo, mi abuelo me dice que hay que respetar lo ajeno.

─Tú ¿miedo? Eres hijo del sargento Parra.

─Yo no tengo miedo a nada

Y salté la cerca. Fue entonces cuando vi venir al Melares pegando voces y juramentos apuntándome con su tercerola. Del canguis que me entró se me cayeron los melones del regazo que no estaban maduros, eran badeas. Los otros habían puesto pies en polvorosa, me dejaron solo como siempre. Por las orejas y yo llorando como una magdalena aquel esbirro me condujo al cuartelillo, vino el juez de paz el tío Bernardo. ¿Qué ha hecho el chico? Robar melones. Vaya una educación. Que se avise al tio Benjamín Galindo. Mi abuelo el pobre estaba avergonzado y corrido de mi “hazaña”. El juez de paz era su amigo. Eran quintos, él, el tio Dominguín y mi abuelo. Nacieron en 1885. Se ufanaban de ser quintos del rey Alfonso XIII.  sentabanse en un banco de honor en el presbiterio durante las ceremonias religiosas. La noche que recibí la somanta de palos con la correa del abuelo era una noche de luna lo recuerdo bien. Al otro día tomamos el coche de línea y para Segovia.

─No podemos contigo. Así que te mando a tu padre a que te dome.

Cuando regresamos a Valdevilla la colonia militar donde vivimos mi madre me recibió con la zapatilla. Asi te comportas, dijo y me puso el culo como un tomate. Yo no tuve la culpa fueron el Pedrete y el Agustín los que me mandaron asaltar la cerca de la tía Caya. ¿Robar? Vaya un hijo. Traté de escapar y anduve perdido por los peñascales de Valdevilla recorriendo los andurriales del río Clamores llorando mis desdichas, esta vez temiendo la correa de papá. Venida la noche, llamé a la puerta de la casa que era verde y de madera de pino con mucho tiento y sigilo. Me estaban buscando. Mandó mi padre al machacante por ver si me encontraba. Pero en vez de la correa fui recibido con besos y abrazos. El sargento Parra saltaba de alegría. Hijo, hijo.

¿Por donde te has metido, donde anduviste? Tu madre y yo creíamos que te había ocurrido algo. Me senté a la mesa. Huevos con patatas fritas. El abuelo había traído un clarete que pasaba bien al cabo de tantos sinsabores por culpa mía.

─Bebe, Silvino.

─Gracias, señor suegro, de hoy en un año.

Y tentó la bota embelesado con un largo trago. Por la provincia de Segovia los casados llaman al padre de su mujer “mi señor”. El chico es un poco mostagán pero hay que meterlo en vereda. Hay que llevarle al seminario. El dictamen del abuelo se cumplió al cumplir yo once años. Había habido muchos curas en la familia. Estaba don Linos pariente suyo que ejercía el arciprestazgo de Calabazas, el P. Galo que se fue de misionero al África y nunca se volvió a saber más de él o don Priscilo cuñado suyo nombrado por oposición canónigo magistral de la catedral de Burgo de Osma. Tanto los Parra como los Galindo tenían fama de beatos y no existen dudas de que esta veta tan clerical y bíblica les venía de su ascendencia.

Aquel rincón extremo de la provincia segoviana había sido repoblada por moros y judíos y se produjo el milagro de que Alá, Moisés conviviesen en plena armonía practicando usos y costumbres ancestrales, ritos, intercambiables, diciendo ojalá cuando les acuciaba un deseo de que algo ocurriese, o pronunciando el nombre de Jesús al estornudar al besar el pan cuando la hogaza se caía de la mesa